
Ante una multitud reunida en la plaza de San Pedro en el Vaticano, en la última audiencia general del verano, el Papa expresó su “profunda solidaridad con el pueblo palestino de Gaza, que sigue viviendo con miedo».
Estas primeras palabras pronunciadas por el Papa fueron suficientes para que gran parte de los peregrinos acompañaran con sus aplausos. Y continuó León XIV diciendo que el pueblo palestino “sobrevive en condiciones inaceptables, obligado a abandonar sus tierras. Ante el Señor Todopoderoso, que ordenó no matar, toda persona tiene una dignidad inviolable que debe ser respetada y protegida”.
Agregó: “Renuevo mi llamamiento al alto el fuego y a la liberación de los rehenes, a una solución diplomática, al pleno respeto del derecho internacional humanitario, e invito a todos a unirse a mí en oración para que la paz y la justicia amanezcan lo antes posible».
Así mismo, invitó a todos a unirse «a mi encarecida oración, para que pronto surja un amanecer de paz y de justicia».
Con información de Página 12

