
Una investigación del diario The New York Times reveló que el abogado electo presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella construyó buena parte de su trayectoria defendiendo a personas acusadas de narcotráfico y lavado de activos en Estados Unidos.
Según el diario, De la Espriella se movió en el ámbito de litigantes que buscan reducir las penas de sus clientes convirtiéndolos en informantes de las autoridades estadounidenses, e incluso contrató a un exnarcotraficante para conseguir dichos clientes.
La principal controversia radica en la evidente contradicción entre su historial como defensor de procesados por drogas y su actual propuesta política de declarar una guerra frontal contra los cárteles, en un país que registra cifras récord en cultivos de coca.
Mientras sus partidarios argumentan que ejercer la defensa técnica es un derecho fundamental dentro del debido proceso, diversos analistas y expertos penalistas cuestionan los límites éticos de su labor, abriendo un debate nacional sobre su credibilidad para liderar la lucha contra el crimen organizado.
T/Agencias

