El 6 de abril de 1943 se publicó en Estados Unidos la primera edición de Le Petit Prince. Antoine de Saint-Exupéry, responsable de esta historia sobre el encuentro entre un aviador perdido y un niño explorador de planetas, se encontraba por aquel entonces exiliado en Nueva York, razón por la que su libro no vería la luz en su país natal hasta el final de la Segunda Guerra Mundial.

Han pasado ochenta años desde entonces, y hoy El Príncipito es uno de los libros más queridos por lectores de todas las edades, convertido en clásico moderno con cinco millones de ejemplares vendidos cada año en todo el mundo.

Un nuevo factor está a punto de transformar la presencia de El Principito dentro y fuera de los libros: la expiración de los derechos de autor.

Los derechos de autor de El Príncipito y de cualquier otra obra no están sujetas a las mismas reglas en todos los países. En Estados Unidos, por ejemplo, duran 95 años, mientras que en Francia, al igual que en la mayoría de países europeos, estos expiran 70 años después de la muerte de su autor.

En España, donde los derechos duran 80 años, El Principito dejará de estar, a partir del 1 de enero de 2025, sujeto a los derechos de autor, unas dos décadas antes que en el país en el que se publicó por primera vez o en el país del que era originario su autor. Sin embargo, justo antes de esa fecha límite, el famoso personaje ya ha tomado un nuevo rumbo con la publicación (autorizada) de El nuevo viaje de El Principito, una secuela firmada por el autor superventas Eloy Moreno.

Ya hay una «secuela» en España

La autorización del proyecto de Moreno no es casual, ya que a partir del 1 de enero proliferarán todo tipo de nuevas versiones de El Principito. En algunos países, como Italia o Alemania, donde los derechos expiraron en 2015, se pueden comprobar fácilmente las consecuencias: numerosas editoriales lanzaron sus propias versiones con traducciones alternativas, prólogos, notas críticas o incluso enfoques editoriales para todo tipo de públicos; se hicieron proyectos educativos, obras de teatro, versiones online y hasta festivales dedicados a su figura.

En Japón, donde los derechos expiraron también hace diez años, el estudio Jammsworks Inc. lanzó el videojuego Escape Game: The Little Prince, basado en buscar objetos, resolver diferentes puzzles y lograr escapar a lo largo de diferentes niveles. En el país nipón, de hecho, se creó incluso el proyecto de un robot capaz de reproducir frases de El Principito, desarrollado para acompañar a personas con dificultades para salir de su casa, ya fuera por cuestiones físicas o psicológicas.

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