
Los sueños de un arquitecto judío emigrado a Estados Unidos luego de la II Guerra Mundial inspiraron al director Brady Corbet para El Brutalista, protagonizada por Adrien Brody y estrenada este domingo -con aclamación del público- en el Festival de Venecia para cuestionar el “sueño americano”.
“La película habla de la psicología de la arquitectura y de la posguerra. Habla sobre un personaje que huye del fascismo para toparse con el capitalismo”, declaró su director en rueda de prensa.
La cinta cuenta la historia de László Tóth (Brody), un arquitecto judío huido de la posguerra en Hungría en 1947. Pese a vivir en la pobreza a su llegada a los Estados Unidos, el encuentro con un millonario (Guy Pearce) en los años dorados del país y un contrato cambiarán su vida para siempre.
Tóth llevará consigo sus ideas vanguardistas adquiridas a su paso por la Bauhaus y con sus construcciones faraónicas en frío hormigón llevará una nueva modernidad a la capital del imperio.
Pero su nueva realidad no es tan sólida como cabría esperar. La dificultad de integrarse a sus costumbres, la hipocresía de sus mecenas, el ansia por el dinero y hasta las drogas empezarán a hacer mella en él, mientras al otro lado del mundo surge una nueva tierra prometida para gente como él, el Estado de Israel.
Adrien Brody aseguró que pudo entender «inmediatamente» su papel porque su madre experimentó una historia similar como una refugiada húngara que acabó ganándose la vida como fotógrafa en Nueva York: «Pude entender las repercusiones de algo en su arte», afirmó.
«Para mí lo importante de encarnar este personaje era hacerlo real y lograr una película que no solo nos recordara el pasado sino que planteara muchas cosas de lo que está ocurriendo en la actualidad», sostuvo el protagonista de ‘The pianist’ (2002).
(Con información de El Español)

