
El Gobierno de EEUU envió cientos de soldados al valle del río Grande, en la frontera con México, para «reforzar rápidamente» la seguridad en la zona, así como las amenazas derivadas de la creciente violencia de los cárteles del narcotráfico, informa Newsweek, que refiere confirmaciones del Comando Norte.
Un portavoz de esa entidad militar declaró que la operación, bautizada con el nombre de ‘Respuesta Unificada’, tiene como propósito «reforzar las operaciones de seguridad fronteriza, aumentar la capacidad de la fuerza conjunta para responder a las amenazas y apoyar a los socios federales encargados de hacer cumplir la ley que operan a lo largo del río Grande».
De acuerdo con esa persona, el operativo «aumentará la capacidad de patrullaje, reforzará áreas clave, proporcionará capacidades adicionales de monitoreo y detección, y reforzará la seguridad de ubicaciones críticas en apoyo del Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) y la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de EEUU».
A lo dicho, ese informante añadió que esa acción militar hace parte de una iniciativa más amplia ya en curso –la Operación ‘Vanguardia Ardiente’– con la que, en sus palabras, la Fuerza de Tarea Conjunta desplegada en la frontera sur de EEUU «continúa proporcionando capacidades militares para apoyar la protección de la soberanía estadounidense» en su límite territorial con México.
El medio puntualiza que el incremento de tropas estadounidenses en esa zona, ubicada al sur del estado de Texas, se sucede a un incidente con disparos en el que se vio implicada la Guardia Costera de EEUU, según confirmara a Newsweek el DHS.
«La Guardia Costera trabaja en estrecha colaboración con la Patrulla Fronteriza de EEUU, el Departamento de Guerra y la División Militar de Texas para asegurar la frontera, desarticular las actividades ilícitas y proteger al pueblo estadounidense», afirmó un portavoz del DHS, quien añadió que «as circunstancias que rodean el incidente siguen bajo investigación».
T|RT

