
Durante las obras de construcción de un parque solar en Hesse, Alemania, descubierom por primera vez una tumba principesca celta. Los especialistas consideran que el hallazgo y los objetos recuperados tienen una importancia extraordinaria.
Entre las ofrendas funerarias recuperadas hay varios anillos de oro, una jarra etrusca con pico probablemente importada de la zona de la actual Toscana en Italia, así como restos de armas. Además, los arqueólogos encontraron huellas de un carro de dos ruedas, entre ellas herrajes de metal no ferroso de los cubos y tapacubos del eje, así como aros de hierro de las ruedas.
El descubrimiento apunta a que el difunto era probablemente un hombre, explicó el arqueólogo Udo Recker, además permitió demostrar «la hasta ahora solo supuesta presencia de una élite celta local». La tumba se analizará con los métodos de investigación más avanzados, con el propósito de que los arqueólogos puedan obtener nueva información sobre la vida de las personas en la Edad del Hierro hace más de 2.000 años.
Según los expertos, se trata de una de las escasas sepulturas celtas con carro. En Hesse solo se conocen hasta ahora unas tres tumbas comparables, aunque ninguna alcanza la calidad de los hallazgos de Bad Camberg.
T/Agencias