
En la orilla occidental del río Nilo, en el alto Egipto, investigadores descubrieron una tumba con unos 4000 años de antigüedad, perteneciente a Idi, hija de un gobernador local que sirvió durante el reinado de Senwosret I (entre 1961 a. C. y 1917 a. C.).
El cadaver fue enterrado en dos ataúdes, uno de 2,3 metros, dentro de otro de 2,3 metros, lo que llamó la atención de los arqueólogos de la egipcia Universidad de Sohag, y la alemana Universidad de Berlín.
Junto al doble sarcófago, los arqueólogos localizaron la tapa del ataúd interior, así como una caja que contenía los vasos canopos (recipientes destinados a conservar los órganos momificados de la difunta) junto con varias estatuillas de madera en diverso estado de conservación.
Pero a pesar de los daños que presenta la momia de Idi, las investigaciones preliminares realizadas a sus restos óseos y a su cráneo sugieren que la mujer murió antes de cumplir los 40 años y que sufría una deformidad congénita en uno de sus pies, lo que habría afectado enormemente su calidad de vida. (Con información de National Geographic)

