La presidenta encargada de la República Bolivariana de Venezuela, Delcy Rodríguez, acompañó al pueblo evangélico del país en una jornada de oración realizada en el Poliedro de Caracas, con la presencia de líderes religiosos internacionales, basada en un acto emotivo de «Diplomacia de Fe».

En el acto, la mandataria encargada exhortó a los presentes a seguir el ejemplo de Jesucristo en este nuevo momento que vive Venezuela. “Les pido que alcemos nuestros corazones, nuestras almas profundas, por la paz, la tranquilidad de Venezuela, por una Venezuela de felicidad”.

Asimismo, en su discurso, solicitó una oración especial por el bienestar del presidente constitucional, Nicolás Maduro, y la primera dama Cilia Flores, además de reafirmar su compromiso con el Programa de Convivencia Democrática por la Paz y la Ley de Amnistía para la Convivencia Democrática orientada al reencuentro de todos los sectores del país.

“Pido también para que el Programa de Convivencia Democrática y Paz, para que la Ley de Amnistía arrope el perdón entre los venezolanos y las venezolanas, que nuestros corazones sean curados del odio, de la intolerancia y que entendamos que el camino es el encuentro entre los venezolanos”, enfatizó al abogar porque el país sea liberado de las sanciones.

Finalmente, exhortó a que las relaciones entre Venezuela y el pueblo de Estados Unidos se desarrollen en un ámbito de respeto, cooperación y convivencia, que permita el desarrollo y la prosperidad de la patria.

Durante la jornada, Rodríguez recibió una distinción por parte de las autoridades cristianas, en reconocimiento a su papel como primera mujer en la historia republicana en asumir la más alta magistratura del país.