El bloque de países BRICS (Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica), proyecta abordar en su próxima cumbre en Nueva Delhi, India, el avance del instrumento BRICS Pay, un mecanismo orientado a interconectar los sistemas de pago instantáneo de las naciones miembros y facilitar transacciones directas en monedas locales, sin la mediación del dólar ni de la Sociedad de Telecomunicaciones Financieras Interbancarias Mundiales, empresa internacional (SWIFT).

La iniciativa, presentada el año pasado, posee viabilidad técnica gracias al uso de tecnologías ya existentes como blockchain, tarjetas y códigos QR, respaldadas por el peso económico del grupo, que representa más de un tercio del Producto Interno Bruto (PIB) global.

Su impulso responde a la necesidad de reducir la dependencia del dólar, disminuir los costos de transacción. Asimismo, la medida busca otorgar mayor soberanía financiera frente a eventuales sanciones de Estados Unidos y Europa, las cuales quedaron evidenciadas tras el bloqueo de reservas al Banco Central ruso en 2022.

China lidera el avance digital mediante el e-CNY y la expansión del yuan en el comercio exterior, mientras otros miembros exploran la integración de sus monedas digitales de Banco Central y sistemas de pago rápido, entre ellos el Pix de Brasil y el UPI de India.

En contraste, la administración estadounidense ha manifestado oposición a infraestructuras financieras independientes del bloque, llegando incluso a usar el Pix brasileño como argumento para imponer aranceles. Las estadísticas reflejan un cambio progresivo en el panorama monetario global, donde diversos bancos centrales evalúan reducir sus reservas en dólares dentro de sus estrategias a largo plazo.

Un estudio llevado a cabo por el Foro Oficial de Instituciones Monetarias y Financieras (OMFIF), un centro de investigación radicado en Londres, reveló recientemente que, por primera vez, más bancos centrales globales proyectan disminuir sus reservas en dólares que incrementarlas en la próxima década.

Aunque la divisa estadounidense continúa como principal moneda de reserva a nivel mundial, su participación ha descendido del 71 % en 2001 a situarse ligeramente por encima del 50 % el año pasado.

T/EFE