
Desregulación del patrón del sueño, disociación, amnesia, despersonalización, ansiedad, taquicardia, sudoración excesiva, trauma acústico, duelo por la ruptura social, vulnerabilidad infantil, miedos intensos, entre otras emociones, fue lo que dejó en los venezolanos y las venezolanas el ataque del pasado 3 de enero.
Así lo detalló el presidente de la Comisión Permanente de las Familias, la Libertad de Religión y de Cultos de la Asamblea Nacional, diputado Jorge Arreaza, al dar inicio al Foro «Impacto de la agresión militar del 3 de enero en la salud mental de niños, niñas, adolescentes y el núcleo familiar venezolano», que se realizó este martes en el Teatro Bolívar, en Caracas.
En este sentido, Arreaza enfatizó que las bombas «quebraron nuestras certezas, nuestros espacios seguros (…) Estas bombas cayeron en nuestros corazones, en nuestras mentes, en nuestras psiquis». Además, indicó que el bombardeo se ejecutó para tratar de controlar los destinos de un pueblo.
Reiteró que la ansiedad, el insomnio, las pesadillas, el temor a que se repita este suceso, el temor a las lágrimas son muchos sentimientos que están viviendo por primera vez los ciudadanos.
El parlamentario destacó que, precisamente por estas razones, es necesario crear, desde la Asamblea Nacional y el Gobierno Bolivariano, instituciones para garantizar la salud integral de todos los venezolanos. «Debemos estar preparados para enfrentar situaciones como estas. El imperialismo está ahí, herido, como una fiera», alertó.
Jorge Arreaza también insistió en que este tipo de debates deben multiplicarse en las calles de Venezuela, en los pueblos, «para entender esta realidad».
T/Nota de prensa

