Hace más de 15 millones de años, un tiburón del tamaño de un edificio de ocho pisos dominaba los océanos del planeta. Era el megalodón, que llevaba el nombre científico Otodus megalodon. Ahora, en los depósitos del Museo Geológico de Copenhague (hoy parte del Museo de Historia Natural de Dinamarca) científicos identificaron un conjunto de vértebras gigantes de un megalodón que estaban extraviadas desde la década de 1980.

Con ese hallazgo, confirmaron datos clave sobre el tamaño real del animal extinto: medía hasta 24,3 metros y sus vértebras alcanzaban un diámetro de 23 centímetros. Además, los investigadores obtuvieron, por primera vez, evidencia de que el megalodón se alimentaba del tiburón peregrino, una especie que existe hasta hoy.

La investigación fue realizada por Kenshu Shimada, de la Universidad de DePaul en Chicago; Mette Elstrup y Trine Sørensen, del Museo del Sur de Jutlandia en Dinamarca; Henrik Lauridsen, de la Universidad de Aarhus; y Mikael Siversson, del Museo de Australia Occidental. Los resultados se publicaron en la revista científica Palaeontologia Electronica.

El megalodón se extinguió hace unos 3.600 millones de años y su desaparición habría sido el resultado de una combinación de factores: el enfriamiento de los océanos redujo sus presas principales, las ballenas, mientras que depredadores más ágiles como el gran tiburón blanco le disputaron el alimento. Su tamaño colosal, que antes era su mayor ventaja, se convirtió en su condena cuando el alimento escaseó.

T/Con información de Agencias