Cristina Fernández de Kirchner, expresidenta de Argentina, ha sido proclamada como la nueva presidenta del Partido Justicialista (PJ), convirtiéndose en la primera mujer en ocupar este cargo. Este nombramiento oficializa su papel como la principal líder de la oposición al gobierno de Javier Milei. La proclamación se realizó después de que las autoridades del partido la reconocieran como la única candidata para las elecciones internas que estaban programadas para el 17 de noviembre. Ahora, solo queda definir la fecha en la que asumirá su nuevo puesto, marcando su regreso a la política tras haber finalizado su mandato como vicepresidenta en diciembre pasado.

El camino de Fernández de Kirchner hacia la presidencia del PJ no estuvo exento de controversias. Ricardo Quintela, gobernador de La Rioja, había presentado su candidatura para liderar el partido, aspirando a ser el único rival de la exmandataria. Sin embargo, la Junta Electoral del PJ rechazó los avales presentados por Quintela, dejándolo fuera de la contienda.

La disputa por la presidencia del PJ ha profundizado la crisis que el peronismo enfrenta desde que su excandidato presidencial, Sergio Massa, perdió las elecciones del año pasado frente a Milei. Desde entonces, el movimiento político, que nació a mediados del siglo pasado, no ha logrado reorganizarse ni capitalizar el descontento de una parte de la población que no está de acuerdo con el rumbo del actual gobierno.

A los problemas electorales se suman los escándalos judiciales del expresidente Alberto Fernández, quien enfrenta imputaciones por presunta corrupción y violencia de género. Además, varios líderes peronistas han decidido apoyar a Milei, incluyendo al excandidato presidencial Daniel Scioli, así como a gobernadores, diputados y senadores que respaldan las iniciativas del libertario.

Los problemas internos del peronismo también se reflejan en la tensa relación entre Fernández de Kirchner y Axel Kicillof, gobernador de la provincia de Buenos Aires. A pesar de haber ganado la reelección de manera contundente el año pasado, Kicillof no apoyó la candidatura de Fernández de Kirchner para dirigir el partido, lo que ha enfriado aún más su relación. Ambos son actualmente las principales figuras del peronismo, pero ni siquiera se comunican.

Además de los desafíos partidarios, Fernández de Kirchner enfrenta sus propias crisis. La próxima semana, la Cámara de Casación dará a conocer su fallo sobre la sentencia por corrupción que se le impuso, y se espera que la condena a seis años de prisión e inhabilitación para ocupar cargos públicos sea ratificada. Paralelamente, continúa el juicio contra las tres personas acusadas del atentado que sufrió el 1 de septiembre de 2022, el cual culminará en diciembre próximo. (RT)