Los jueces conservadores y liberales de la Corte Suprema de Estados Unidos dieron señales este miércoles de estar inclinados a rechazar las restricciones impuestas por el presidente Donald Trump a la ciudadanía por nacimiento, en una concurrida sala en la que hizo presencia el mandatario mientras afuera decenas de personas protestaban contra el jefe de la Casa Blanca y sus políticas.

El caso tiene como centro la intención de la Administración Trump de limitar la ciudadanía por derecho de nacimiento para hijos de padres indocumentados o con visados temporales. Los jueces escucharon los argumentos del Gobierno, con la apelación de Trump contra una sentencia de un tribunal inferior de New Hampshire que anuló las restricciones de ciudadanía, uno de varios tribunales que las han bloqueado. Las restricciones no han entrado en vigor en ningún lugar de EEUU

Entre las consignas de los manifestantes estaban “Protejan la ciudadanía por derecho de nacimiento” y “Las familias deben permanecer unidas”, “Fuera Trump” y “No Kings”. Además de Trump, primer presidente en funciones en asistir a argumentos en principal tribunal del país, en la sala estaban la fiscal general Pam Bondi y el secretario de Comercio Howard Lutnick. En los asientos reservados para los invitados de los jueces estaba el actor Robert De Niro, un fuerte crítico de la gestión y las políticas del magnate republicano.

Jueces conservadores y liberales cuestionaron si la orden de Trump, que declara que niños nacidos de madres y padres que estén en Estados Unidos de manera ilegal o temporal no son ciudadanos estadounidenses, se ajusta a la Constitución o a la ley federal.

El presidente se retiró poco después de que la abogada Cecillia Wang comenzara su presentación en defensa de la ciudadanía por nacimiento, pero permaneció escuchando al principal abogado de la Administración ante la Corte Suprema, el procurador general D. John Sauer.

Los jueces tendrán que resolver si es constitucional o no la orden ejecutiva que el presidente Trump firmó el primer día de su segundo mandato, que pondría fin a la ciudadanía automática que obtienen personas nacidas en Estados Unidos de padres indocumentados o con estatus legal temporal.

En una serie de decisiones en todo el país, tribunales inferiores han anulado la orden ejecutiva por considerarla ilegal según la Constitución y la ley federal. Las decisiones han invocado la sentencia del tribunal superior de 1898 en Wong Kim Ark, que determinó que el hijo nacido en Estados Unidos de ciudadanos chinos era ciudadano.

La ciudadanía por derecho de nacimiento se establece en la Decimocuarta Enmienda y fue ratificada tras la Guerra Civil con el propósito de que los antiguos esclavos y sus hijos pudieran naturalizarse.

Si los jueces respaldaran la orden de Trump, parte de su ofensiva antinmigrante, romperían con más de 150 años de jurisprudencia en defensa del derecho a adquirir la nacionalidad estadounidense por el hecho de nacer en territorio nacional. En un período de tres meses el tribunal dará a conocer el veredicto.

El Supremo, formado por nueve jueces de mayoría conservadora, ya anuló parcialmente los aranceles de Trump, una pieza clave de su agenda económica, mientras que este mes debatirá las protecciones para los migrantes con estatus de protección temporal. Además, está pendiente el fallo sobre la facultad del presidente para destituir a miembros de organismos independientes, entre ellos los gobernadores de la Reserva Federal.

Tras el cierre de la sesión, Trump publicó en Truth Social: «¡Somos el único país del mundo lo suficientemente ESTÚPIDO como para permitir la ciudadanía por nacimiento!».

Como en otros asuntos de la vida política y judicial de Estados Unidos y el mundo, Trump volvió a manipular la verdad intencionalmente o por desconocimiento. Al menos una treintena de países, muchos de ellos en la región de las Américas, otorgan la nacionalidad por derecho de nacimiento, en virtud del principio jurídico jus soli (derecho de suelo). Otros aplican ese derecho de manera condicionada.

T|Telesur