El Convoy Terrestre Global Sumud Maghreb reanudó este domingo 24 de mayo su avance en Libia con destino a Sirte, buscando entregar ayuda humanitaria de emergencia a la Franja de Gaza. La misión civil, integrada por más de 200 participantes, afronta bloqueos internos y la negativa oficial libia en un contexto de genocidio israelí contra el pueblo palestino.

El contingente humanitario independiente está conformado por más de 200 participantes procedentes de 25 naciones, incluyendo profesionales de la medicina, periodismo, ingeniería, psicología, veterinaria y legisladores.

La caravana se desplaza resguardando ambulancias, vehículos logísticos y asistencia especializada de carácter neutral.

La directora de Investigación del portal informativo NODAL, Paula Giménez, quien integra la comitiva junto al ciudadano argentino Lucas Aguilera, informó que el convoy cumple 16 días de travesía en una situación que considera sumamente crítica.

Las autoridades locales de Sirte negaron la circulación al convoy, exigiendo su retorno tras dos procesos de mediación fallidos a través de la Media Luna Roja Libia. Frente al cierre absoluto de los canales diplomáticos, la organización civil decidió continuar pacíficamente su marcha continental.

Esta decisión se ampara en el derecho internacional humanitario, las resoluciones de la Corte Internacional de Justicia y las Convenciones de Ginebra, documentos que prohíben la obstaculización de misiones civiles de auxilio destinadas a poblaciones asediadas por fuerzas militares extranjeras.

Esta reactivación del trayecto terrestre ocurre bajo un clima de profunda tensión internacional. Previamente, las fuerzas de ocupación del ejército israelí interceptaron de forma ilegal en aguas internacionales del Mar Mediterráneo a la Flotilla Global Sumud, secuestrando a sus tripulantes civiles.

Tras su posterior liberación y deportación el pasado jueves desde el centro de detención de Ktziot, activistas como el brasileño Thiago Ávila denunciaron torturas sistemáticas, golpizas, fracturas óseas, uso de pistolas Taser y reiterados casos de violencia sexual. El ministro de Seguridad israelí, Itamar Ben Gvir, orquestó una humillación pública en el puerto de Ashdod.

Pese al asedio contra las comitivas humanitarias marítimas y continentales, centrales obreras de Argentina y parlamentarios del Mercosur han manifestado su respaldo internacionalista a la Flotilla y al Convoy Terrestre.

Ambos sectores exigen el fin inmediato del criminal bloqueo sobre Gaza. La misión busca aliviar el sufrimiento de la población palestina, víctima de un genocidio y hambruna inducida por el régimen Israel.

T/Telesur