
Influencer, pódcast, hantavirus, gordofobia, antiedad, basuraleza, docuserie, cardiosaludable o ecoansiedad son algunas de las palabras que fueron incorporado a la nueva edición del Diccionario de la Lengua Española (DLE), la número 24, presentada este viernes en la sede de la Real Academia Española (RAE).
Al acto, arrancó con un minuto de silencio en recuerdo a los fallecidos en el accidente ferroviario del pasado miércoles en Urda (Toledo), contó con la presencia de directores de las 23 academias del ámbito hispanohablante y estaba previsto que lo presidieran los reyes, pero el accidente modificó su agenda.
Santiago Muñoz Machado, director de la RAE y presidente de la asociación de academias de la lengua española, Asale, aseguró que se trata del primer diccionario «nativo digital», es decir, que el diccionario en papel -dos volúmenes en tapa dura con 3.606 páginas y que editará Espasa- se confeccionó a partir de la edición digital y no a la inversa.
La anterior edición databa de 2014. Desde entonces se habían presentado hasta nueve actualizaciones, pero no se habían trasladado al papel y esta es la primera edición completamente renovada. Ofrece en total 99.990 artículos y cerca de 209.000 acepciones.
El diccionario supone «el cenit» de una generación que data de 1780 y «el acta de nacimiento de los diccionarios del futuro», subrayó Muñoz Machado, ya que la tecnología digital permitirá relacionar esta obra con las demás de la Academia e incorporar información visual.
Edadista, trans, performativo, racializar o narcolancha
Entre las nuevas entradas, más de 6.000 en total, figuran también acrónimos como AOVE y ceo (del inglés CEO); adjetivos como edadista, trans o performativo; verbos como atrezar, esferificar o racializar y sustantivos como antropización, bómber (un tipo de cazadora), fotogalería, macrogranja, metaverso o narcolancha.
Muchas de esas novedades están relacionadas con campos técnicos especializados como la medicina, la biología, la economía o el derecho, Internet, las redes sociales y las nuevas tecnologías (entran como adiciones complejas ‘inteligencia artificial’ e ‘inteligencia artificial generativa’), pero también con la política, el medioambiente, la gastronomía o el deporte.
Por el volumen de palabras afectadas y por el grado de sistematización con que se ha llevado a cabo el trabajo, destacan la zoología y la botánica, para lo que cuentan con expertos en esos ámbitos.
Palabras representativas de la riqueza del español
Por otro lado, en relación con el eje geográfico y a propuesta de las academias, se incorporaron 1.490 gentilicios y 1.570 voces de uso exclusivo en los distintos países hispanohablantes. Las acepciones con alguna marca de países americanos ascienden a 20.672 en total.
Algunos de los términos nuevos de países americanos que se incorporan son acitronar (México), bicisenda (Argentina, Paraguay, Uruguay), cocotaxi (Cuba), corillo (Puerto Rico), motoconcho (República Dominicana) o puntabola (Bolivia).
Otras novedades del diccionario
La académica Paz Battaner, directora de esta edición, desglosó otros cambios cuantitativos y cualitativos. Se revisó la etimología de un número elevado de artículos y se ha añadido a muchos que no la tenían (suman 54.829 en total); también se han introducido muchos más ejemplos (85.201) para ilustrar el sentido y uso de las voces definidas.
En cuanto a la organización interna, por primera vez las acepciones se agrupan y ordenan de manera jerarquizada atendiendo a su frecuencia de uso y a la relación de significado que mantienen entre ellas, y no a su categoría gramatical o a su origen geográfico como hasta ahora.
Además, las palabras con moción de género se presentan ahora con la forma femenina desarrollada y no solo representada por su terminación. En la versión digital del Diccionario se ofrecen apartados de sinónimos y afines y de antónimos y opuestos, algo que ya incluyó la séptima actualización de la anterior edición y que ahora se incrementa y enriquece.
T/Con información EFE