El síndrome de autofermentación o autocervecería (ABS, por sus siglas en inglés), en el que el propio intestino produce etanol, ahora se comprende mejor gracias al microbioma. Hasta la fecha, no existe una estimación fiable del número de personas afectadas por el ABS.

Se trata de un trastorno descrito sistemáticamente como «muy raro», pero muchos médicos sospechan que puede haber un elevado número de casos de los que no hay constancia, ya que probablemente se confunden con abuso de alcohol u otras enfermedades.

Los afectados por ABS se emborrachan aunque no hayan bebido ni una gota. Durante mucho tiempo, se pensaba que se debía a un exceso de levaduras en el intestino, pero trabajos recientes apuntan a determinados tipos de bacterias.

Las causantes de ello son principalmente bacterias intestinales como Escherichia coli y Klebsiella pneumoniae, que fermentan los carbohidratos en exceso para producir etanol.

«Estos microbios utilizan diferentes vías metabólicas para producir etanol y pueden elevar el nivel de alcohol en sangre hasta tal punto, que las personas afectadas ya no se encuentran en condiciones para conducir», explica Bernd Schnabl, coautor de un estudio sobre el tema.

Lo realmente incómodo del síndrome no es solo el alcohol en la sangre, sino también la duda: ¿quién le cree a una persona que jura no haber bebido nada cuando su propio intestino funciona como una cervecería clandestina?

T | DW