
Jóvenes en Perú, Bolivia, Ecuador y partes de Chile y Argentina hablan quechua, una lengua sustancial de la cultura andina en Sudamérica. La influencia del quechua, fue la inspiración del fenómeno musical llamado Q-pop, que emplea el ritmo y el estilo del K-pop de Corea del Sur. Lenin Tamayo, un joven de 25 años, es el pionero del movimiento Q-pop, cació en Lima, Perú, en el 2000, y es hijo de la cantante folclórica Yolanda Pinares. Sus canciones están cantadas en quechua, pero apoyadas en las coreografías y ritmos propios de las bandas de K-pop.
Tamayo se hizo famoso en 2022 cuando una de sus canciones alcanzó los 4,4 millones de Me gusta en TikTok. En 2023 lanzó su primer álbum digital, titulado Amaru, que significa serpiente en quechua. La originalidad de su propuesta lo llevó a ser entrevistado por Los Angeles Times y a emprender una modesta gira por Corea del Sur, India, Tailandia y Vietnam, de la que emergió con un contrato del sello Hybe, el más importante del K-pop, el mismo de la banda coreana BTS.
Hacer música en su lengua materna “ayuda a abrazar las raíces pero, sin ser ajeno a la modernidad y la globalización”, dijo Tamayo en una entrevista a The Associated Press. Aunque el joven también canta en español, reivindicó el uso del quechua en su música “en el quechua, las cosas significan lo que estás diciendo, no hay doble sentido. Es pensamiento concreto. Por eso en el quechua hablamos de emociones y hacemos relaciones directas con la naturaleza. En cambio, con el español puedes engañar con las palabras» dijo.
Actualmente, más de 10 millones de personas hablan quechua, según la Academia Mayor de la Lengua Quechua, fundada en Cusco, Perú, en 1990. Es el idioma indígena más hablado en América. Otros cantantes han incursionado en diversos géneros con letras en el lenguaje quechua como el cantante de hiphop Liberato Kani y Renata Flores inspirada en el mismo género.
T/Agencias

