
Desde la ciudad de la Paz, bolivianos festejaron el carnaval con la danza Jisk’a anata que significa «carnaval pequeño o alegría» . El evento que tuvo la participación de más de 20 grupos folklóricos y 20.000 danzarines de todo el país, rindió homenaje a la madre Tierra.
Las demostraciones culturales, alusivas al fin de la época de lluvias y producción de cosechas. La danza Jisk’a anata interpreta la fertilidad y el cortejo constante entre el hombre y la mujer que simboliza la unión, en medio del coqueteo y enamoramiento.
Además estuvo acompañada por la danza que representan los médicos Kallawayas, una cultura, conocida por su ciencia curativa de renombre continental, aporta una dimensión espiritual a la festividad, vinculando la salud de la Tierra con el bienestar humano.
También, desde los valles de Cochabamba, el Salay se presentó como una danza alegre y carismática, muy exigente en su ejecución, ideal para parejas y para la atmósfera festiva del Carnaval. Este evento, que inició hace 40 años con apenas 13 grupos y 4.000 danzarines, ha experimentado un crecimiento exponencial en toda Bolivia.
T/Agencias

