
La criptoestafa que tiene al presidente Javier Milei como partícipe necesario tiene una base muy sencilla, aunque su mecanismo de ejecución es más complejo.
La base es la misma que en cualquier esquema Ponzi: las ganancias de los primeros que ingresan al juego se pagan con la plata de los últimos. Cuando ya no entra nadie más, el esquema se cae y quedan ganadores y perdedores según el momento en que entraron y salieron del esquema.
La curva que hizo la cotización de $LIBRA, el token (no llega a la categoría de criptomoneda como el bitcoin) del escándalo, en apenas cuatro horas es la demostración cabal de cómo funciona el esquema (ver cronología aparte).
La parte más compleja está dada por la forma en que se generan las criptomonedas y cómo se comercializan. Por ejemplo, es común escuchar acerca de la minería de criptomonedas. Pero en el caso de $LIBRA no hubo minería previa ya que este criptoactivo es sólo un contrato entre el que lo lanza y la plataforma en la que será transaccionada, en este caso Solana. Por eso es un token y no una criptomoneda, es decir una representación de un valor inexistente.
El token y la criptomoneda tienen en común que precisan de difusión y confianza para circular. En realidad, cualquier bien o servicio que se mueve en la economía precisa de ambos atributos. Es la esencia de la oferta y la demanda. Milei resolvió ambos problemas con sus posteos en las redes sociales X e Instagram. Con nueve millones de seguidores entre ambas, y el hecho de ser nada menos que el presidente de la Argentina y amigo de los negocios privados y las finanzas, además de una personalidad influyente desde que asumió la primera magistratura de la Argentina, Milei cubrió con creces las necesidades de difusión y confianza que un criptoactivo precisa para poder darse a conocer.
Entonces, con el criptoactivo y la plataforma, más la difusión y la pátina de confianza, estaba todo dado para que $LIBRA saliera adelante. Y así sucedió.
Ahora bien, hay diversos roles en el lanzamiento de un criptoactivo y cada uno tiene una responsabilidad concreta. KIP Protocol o KIP Network, sindicada desde un principio como el responsable de la emisión, aseguró que su papel comenzaba después: «KIP fue invitado después del lanzamiento para gestionar/supervisar la selección de proyectos tecnológicos financiados y proporcionar infraestructura técnica para iniciativas de IA».
Otro papel es el del emisor y custodio de los fondos que se van recibiendo de parte de los que adquieren el criptoactivo. Ese sería el de Hayden Davis y la firma Kelsier Ventures.
En este caso, Davis emitió un comunicado en el que acusó del problema a Milei: «Es fundamental reconocer que las inversiones en memecoins están impulsadas por la confianza y el respaldo. Cuando Milei y su equipo eliminaron sus publicaciones, los inversores que habían comprado el token basándose en su confianza en su respaldo, se sintieron traicionados. Esto provocó una ola de ventas de pánico, que exacerbó aún más la situación. La repentina pérdida de confianza tuvo un impacto catastrófico en la estabilidad del mercado del token».
La curva que hizo el valor de $LIBRA desmiente esta versión porque el posteo de Milei seguía fijado en su cuenta cuando los insiders (gente con conocimiento de la movida) comenzaron a vender masivamente sus tenencias.
Pero parece que todos tienen las manos sucias. Según una investigación de un particular, pasaron tres minutos entre que se creó el token y Milei hizo sus posteos en redes sociales. La página desde la que se promocionó el proyecto se creó el mismo viernes en la tarde y tiene muchas restricciones de acceso, por caso no se puede conocer el nombre de su responsable ni de su creador. La liquidez obtenida no estaba bloqueada, con lo que las billeteras que tenían la mayor cantidad de tokens de $LIBRA podían vender apenas subiera el precio, cosa que sucedió efectivamente.
Cronología
La criptoestafa de la que participó el presidente Javier Milei con su promoción, se caracterizó por la rapidez de su desarrollo. En pocas horas estuvo todo consumado.
16 horas del viernes 14 de febrero- Se crea la criptomoneda $LIBRA en el intermediario Solana. Entre sus características se encuentra un token creado dentro de esa blockchain (Solana) sin tecnología propia (estilo bitcoin).
18:57- Se crea la página web de Viva la Libertad Project, con la responsabilidad de KIP Network.
19:00- Milei publica un posteo en sus redes sociales (3 millones de seguidores en X y 6 millones Instagram) promoviendo $LIBRA, una inversión que iría «incentivar el crecimiento de la economía argentina, fondeando pequeñas empresas y emprendimientos argentinos».
19:01- Desde una decena de billeteras virtuales ubicadas en diferentes partes del globo dan órdenes de compra de por al menos U$S 5 millones.
19:01- Inmediatamente surge demanda desde bots que estaban preparados para realizar la compra de $LIBRA, con lo que el precio de la criptomoneda pega un gran salto.
19:30- El valor de $LIBRA crece en forma exponencial. Arrancó a U$S 0,000001 y ya cotiza a casi U$S 1 por el impulso que le dio Milei con sus posteos. La demanda de la moneda virtual crece a medida que pasan los minutos.
22:00- Desde 8 billeteras virtuales comienzan a surgir órdenes de venta de $LIBRA. La cotización ya era de U$S 5,25 y la valorización total de la emisión alcanzaba a más de U$S 4500 millones.
23:00- El valor de $LIBRA es la mitad del que alcanzó una hora antes. La fuga de los que ya conocían la estafa ha sido total.
24:00- La corrida contra $LIBRA prácticamente dejó a la criptomoneda con un valor cercano acero, aunque por encima del que tenía en su punto de partida. Un día después cotizaba a menos de 30 centavos de dólar por unidad. T/Tiempo Argentino F/Referencial

