El comité electoral y los servicios de seguridad del Shin Bet han descartado cualquier indicio de fraude sistemático en los comicios tras las denuncias del primer ministro Benjamin Netanyahu, quien había apuntado a supuestas maniobras e irregularidades asociadas a sectores árabes e influencias exteriores.

Las revisiones oficiales confirmaron la integridad del proceso en medio de un escenario político fragmentado y de alta tensión institucional en torno al reparto de escaños.

El director general en funciones del Comité Central Elecciones de Israel, Dean Livne, ha rechazado las acusaciones de fraude generalizado en los comicios generales del pasado martes, asegurando que la integridad de las votaciones estuvo rigurosamente protegida y que «no existe fundamento para alegar violaciones sistemáticas»

Sus palabras llegan después de que el Likud, el partido del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, acusase este miércoles a los partidos árabes de «robar» las elecciones a pesar de ser la fuerza más votada del país, por lo que pidieron a la Policía y el servicio interior de Inteligencia (Shin Bet) abrir una investigación oficial.

En paralelo, el Shin Bet ha precisado que la investigación abierta sobre una presunta interferencia extranjera –centrada en sospechas de financiación desde Qatar a organizaciones para incentivar la participación árabe– es de alcance «limitado», subrayando que los indicios proceden de su propia inteligencia y no de actores políticos, según ha recogido el diario ‘The Times of Israel’.

El comité, además, ha publicado los resultados finales de las elecciones y ha confirmado la victoria del partido Likud de Netanyahu con 27 escaños, seguidos por Yashar, liderado por el principal opositor, Gadi Eisenkot, con 21 actas. Estos resultados dejan al bloque oficialista con 53 escaños, al bloque opositor con 48 y a las partidos árabes con 19 representantes.

T/Europa Press