El cometa Atlas (3I/ATLAS) llegó desde más allá del sistema solar y, antes de proseguir su viaje por el espacio, el próximo día 19 alcanzará su punto más cercano a la Tierra, unos 270 millones de kilómetros, momento que los mayores telescopios aprovecharán para estudiar esta especie de «eslabón perdido».

Este objeto no supone ningún peligro, pues pasará al doble de la distancia que separa la Tierra del Sol, y para verlo hará falta un telescopio de mediano tamaño.

Este viajero interestelar podría ser «una especie de eslabón perdido, un objeto prístino que escapó de su sistema planetario hace miles de millones de años», dice el investigador del Instituto de Ciencias del Espacio del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y del Instituto de Estudios Espaciales de Cataluña (IEEC) Josep Maria Trigo-Rodríguez.

El objetivo al estudiarlo es saber cómo viaja a través de nuestro vecindario y conocer su composición, lo que «abre una ventana a cómo se forman los planetas fuera del sistema solar», explica en un vídeo el científico planetario del Centro de Vuelo Espacial Goddard de la Nasa Gerónimo Villanueva.

Descubierto el 1 de julio, cuando estaba ya en la órbita de Júpiter, 3I/ATLAS se formó en otro sistema solar y, de alguna manera, fue expulsado al espacio interestelar. Tras un viaje de millones de años ha llegado a nuestro vecindario, pero solo de paso y se irá para no volver.

T | EFE