Este domingo mediante un comunicado Venezuela denunció una provocación militar de Trinidad y Tobago en coordinación con la CIA para instalar una guerra en el Caribe.

Sin embargo, los trinitenses han asegurado que no quieren guerra con Venezuela, muchos entrevistados por AFP expresaron preocupación ante la llegada de un buque y la posibilidad de una intervención en Venezuela.

El buque estadounidense lanzamisiles llegó este domingo a Trinidad y Tobago, en momentos en que el presidente de Estados Unidos (EEUU) Donald Trump intensifica su presión sobre Nicolás Maduro y los venezolanos. La llegada del USS Gravely había sido anunciada el jueves por el gobierno del archipiélago de 1,4 millones de habitantes, cuya punta occidental se encuentra a unos 10 kilómetros de Venezuela.

«Si ocurriera algo entre Venezuela y Estados Unidos, (…) podríamos terminar recibiendo golpes», teme Daniel Holder, de 64 años. «La gente no ve lo serio que es esto actualment, pero podrían suceder cosas aquí», dijo el entrevistado por AFP.

Sentado en una plaza del centro de Puerto España, este adepto del rastafarismo, un movimiento espiritual surgido entre los descendientes de esclavos de Jamaica, se opone a la estrategia de su gobierno.

Acusación formal

Este domingo, Venezuela acusó a la primera ministra trinitense, Kamla Persad-Bissessar, de haber renunciado a la soberanía de Trinidad y Tobago y convertir su territorio en un portaaviones de Estados Unidos para la guerra en todo el Caribe contra Venezuela, contra Colombia y contra toda Suramérica.

Randy Agard, un estadounidense de 28 años que viajó a Trinidad y Tobago a visitar a su familia, dice tener «sentimientos encontrados».

«Siento que Estados Unidos está tratando de meterse en todo para tratar de controlar a todos y establecer una narrativa de que se preocupan por los demás», afirma.

¿Ataques ilegales?

La movilización militar estadounidense ha dejado hasta ahora 43 muertos en diez bombardeos a presuntas lanchas con drogas en el Caribe y el Pacífico, según un recuento de la AFP basado en cifras oficiales.

Dos trinitenses habrían sido asesinados a mediados de octubre en esos bombardeos. Las autoridades locales no han confirmado ni desmentido estas muertes.

Rhonda Williams, una recepcionista de 38 años, solo desea una cosa: paz. «No necesitamos todos estos asesinatos y bombardeos, solo necesitamos paz», asegura a la AFP.

Para Ali Ascanio, un venezolano de 38 años instalado en Trinidad y Tobago desde hace ocho años como muchos de sus compatriotas, la llegada del destructor estadounidense «es un poco preocupante».

Asimismo, Venezuela fue enfática al señalar que no acepta amenazas de ningún gobierno vasallo de los EEUU. «No nos intimidan ejercicios militares ni gritos de guerra. La Fuerza Armada Nacional Bolivariana permanecerá alerta y movilizada en perfecta unión Popular-Militar-Policial ante esta gravísima provocación. Nuestra República, heredera de Bolívar y Chávez, defenderá siempre su soberanía, su integridad territorial y su derecho a vivir en paz frente a enemigos extranjeros y sus vasallos», dijo el comunicado.