
Unos científicos utilizaron con éxito un fármaco para prolongar la esperanza de vida de varias especies animales, en algunos casos en más de un 25%. En esta investigación, se hallaron pruebas sólidas de que activar una proteína que regula los niveles de energía puede ayudar a los organismos a vivir una cantidad de tiempo significativamente mayor.
El logro es obra de un equipo de expertos del Imperial College de Londres en el Reino Unido, la Universidad de Colonia en Alemania, el Laboratorio de Ciencias Médicas (LMS) del Consejo de Investigación Médica (MRC) del Reino Unido y otras instituciones. El primer firmante del estudio es Eliano dos Santos del LMS.
El equipo de investigación utilizó un fármaco especial para activar un importante sensor metabólico en las células y logró efectos antienvejecimiento en diversas especies, incluyendo levaduras, gusanos y moscas. La AMPK es una enzima metabólica especial dentro de las células que monitoriza los niveles de energía en tiempo real.
Cuando la energía se agota, por ejemplo, durante el ejercicio físico, el ayuno o el estrés, la AMPK desactiva procesos celulares intensivos como la síntesis de nuevas proteínas o el almacenamiento de grasa. Y activa procesos generadores de energía, como la quema de grasa y azúcar existentes para obtener combustible.
Dado que la AMPK desempeña un papel fundamental en el control del metabolismo, su alteración puede provocar enfermedades metabólicas, como la diabetes tipo 2 y la obesidad, mientras que una mayor actividad de la AMPK puede aportar beneficios para la salud.
Se sabe que varios medicamentos y tratamientos, incluyendo el fármaco antidiabético metformina y fármacos para la pérdida de peso como la semaglutida, activan la AMPK, pero muchos de ellos actúan indirectamente, lo que dificulta considerablemente la confirmación e interpretación de los resultados biológicos con la debida certeza tanto en el laboratorio como en la práctica clínica.
Para superar este obstáculo, el equipo utilizó un fármaco específico, denominado 991, para actuar directamente sobre la AMPK, recurriendo para las pruebas a diversos organismos modelo: levaduras de la especie S. pombe, gusanos nematodos de la especie C. elegans y moscas de la fruta (Drosophila).
Estos sistemas modelo son extremadamente valiosos en el campo del envejecimiento, debido a su vida breve, lo que permite comprobar cambios de duración de la misma sin tener que esperar mucho tiempo. “Dado que el tratamiento ha funcionado con éxito en tres especies tan distantemente relacionadas, estos resultados nos dan más confianza en que, a largo plazo, podamos obtener efectos similares en mamíferos e incluso en el ser humano”, manifiesta Helena Cochemé, quien dirige el Grupo de Metabolismo Redox en el LMS.
T/ NCYT

