
Con el objetivo de afianzar la coordinación estratégica bilateral frente al escenario internacional, repasar los nexos de cooperación y entregar una misiva del presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, a su homólogo Xi Jinping, el asesor especial Celso Amorim y el ministro de Asuntos Exteriores de China, Wang Yi, sostuvieron un encuentro en Beijing.
La reunión permitió abordar la coyuntura geopolítica actual, marcada por la postura agresiva de la política exterior estadounidense en América Latina tras la actualización de su estrategia de seguridad en 2025. En este mapa de presiones figuran antecedentes como el secuestro del presidente venezolano, Nicolás Maduro y su esposa Cília Flores, los cuestionamientos a la soberanía portuaria peruana y el bloqueo a Cuba.
A esto se suman dinámicas internas en Brasil —como los gravámenes comerciales, la tipificación de organizaciones criminales como terroristas y el llamado “caso Master” en el Tribunal Supremo—, las cuales son interpretadas como maniobras de desestabilización electoral con miras a favorecer a sectores como el de Flávio Bolsonaro.
Ambos representantes condenaron los intentos de injerencia en los asuntos internos de los Estados y subrayaron la relevancia de promover la paz y el diálogo. Este rechazo sintoniza con la postura manifestada por el mandatario chino en julio durante una llamada telefónica con Lula, en la que Xi “rechazó la interferencia externa” en el proceso electoral brasileño y refrendó su respaldo al gobierno de Brasilia.
Washington y su injerencia en Latinoamérica: El Caso Brasil
El jefe de la diplomacia china afirmó que Beijing está dispuesto a trabajar con Brasil para “consolidar la confianza mutua estratégica” y “promover la cooperación en distintos ámbitos”, al tiempo que señaló que ambos países han de “liderar al ‘sur global’ hacia la unidad y la autosuficiencia”.
La agenda diplomática también puso el foco en el desarrollo de capacidades productivas y tecnológicas para la valorización de minerales críticos y tierras raras. Al respecto, Amorim y Wang destacaron que la inteligencia artificial debe desarrollarse con código abierto y de manera ética e inclusiva.
El asesor presidencial brasileño indicó que Brasil está dispuesto a “profundizar la cooperación en diversos ámbitos” con el gigante asiático y recalcó que “en la actual situación internacional compleja y volátil, las relaciones entre Brasil y China trascienden el ámbito bilateral y adquieren una importancia cada vez mayor”.
Las relaciones económicas entre ambas potencias se mantienen sólidas; China se consolida como el principal socio comercial de Brasil desde 2009, con un intercambio comercial que alcanzó los 171.000 millones de dólares en 2025, año en el que Brasil también figuró como el destino primordial de las inversiones chinas con 6.100 millones de dólares. La visita oficial del asesor brasileño concluye este jueves.
T| Telesur

