
Varios bombardeos israelíes en la Franja de Gaza mataron este jueves a casi 40 personas, entre ellas niños, la mayoría en campos de desplazados, indicó la Defensa Civil local, en momentos en que Israel recrudeció su ofensiva en el enclave.
El ejército israelí, que no comentó estos ataques por el momento, intensificó sus bombardeos y amplió sus operaciones terrestres en el asediado territorio palestino desde la reanudación de su ofensiva el 18 de marzo, poniendo fin a dos meses de tregua en la guerra entre Israel y Hamás.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, estima que una presión militar aguda forzaría al movimiento islamista palestino a entregar a los rehenes secuestrados durante el ataque de Hamás el 7 de octubre de 2023 en suelo israelí.
«Al menos 16 muertos, muchos de ellos mujeres y niños, y 23 heridos después de un bombardeo directo de dos misiles israelíes contra varias tiendas de campaña que acogían a familias de desplazados, en la zona de Al Mawasi, en Jan Yunis», al sur de la Franja, declaró a AFP el portavoz de la Defensa Civil, Mahmud Basal.
Un padre y su hijo también murieron en un ataque contra una tienda de desplazados, cerca de la zona de Al Mawasi, precisó.
Otro bombardeo contra otra carpa de desplazados en Beit Lahia, en el norte, causó siete muertos, agregó.
En otro bombardeo contra un refugio improvisado en Jabaliya, en el norte, murieron al menos siete miembros de una misma familia, indicó la Defensa Civil en un comunicado separado, en el que reporta otros tres muertos en una escuela utilizada como refugio.
La agencia dio cuenta también de otros dos palestinos muertos por la artillería israelí en el barrio de Shujaiya, en Ciudad de Gaza.
«Todo explotó»
«Estábamos en nuestra tienda y de repente vimos una luz roja. Después, las tiendas explotaron y se incendiaron. Todo explotó. Corrimos hacia el mar y desde ahí vimos el fuego extenderse de una tienda a otra. ¡Había niños despedazados! ¿De qué humanidad hablan?», exclamó Israa Abulrus, una desplazada en Al Mawasi.
Tras el ataque del 7 de octubre, Netanyahu prometió destruir a Hamás, que llegó al poder en 2007 en la Franja de Gaza, fronteriza con el sur de Israel.
Israel busca que el movimiento se desarme y que sus combatientes abandonen el territorio, algo que Hamás rechaza.
En una muestra de mayor presión, el ejército israelí anunció el pasado miércoles que había transformado el 30 % del enclave en «zona de seguridad», lo que impide vivir allí a los palestinos.
Israel sigue además bloqueando desde el 2 de marzo la entrada de ayuda humanitaria en la Franja de Gaza, pese a las condenas internacionales.
Hamás denunció que Israel utiliza «el hambre como arma» de guerra. T/AFP F/Referencial

