
La presidencia de Brasil repudió este martes el retiro de la visa de su embajadora en Washington, Maria Luiza Ribeiro Viotti, en medio de un pulso diplomático con el gobierno de Estados Unidos, al que acusó de tratar de interferir en las elecciones del próximo octubre.
«La decisión de hoy no es un hecho aislado. Forma parte de una escalada deliberada de medidas hostiles contra Brasil, motivadas por razones ideológicas incompatibles con una relación bilateral que siempre se ha caracterizado por el respeto mutuo», expresó la oficina del presidente izquierdista, Luiz Inácio Lula da Silva, en un comunicado.
«Resulta evidente el interés injustificado por interferir en las próximas elecciones presidenciales», afirmó el comunicado, que condena la decisión de la Administración del presidente Trump.
El comunicado también rebatió los argumentos esgrimidos hoy por un funcionario estadounidense para justificar la medida, que alegó una supuesta reciprocidad por la demora del Gobierno brasileño en conceder el beneplácito al embajador estadounidense designado para Brasilia, Daniel Pérez.
El Gobierno brasileño dijo que la petición de Estados Unidos sobre el embajador Pérez «aún está en análisis» y aclaró que la Convención de Viena no estipula plazos para dar una respuesta.
Asimismo, recalcó que según esa Convención, Estados Unidos no podría haber divulgado el nombre del embajador antes de que Brasil diera su beneplácito.
Al anunciar la cancelación del visado a la embajadora, el funcionario estadounidense también recordó que las autoridades brasileñas negaron en marzo visas a una delegación estadounidense que viajaría a un foro sobre minerales críticos y, más recientemente, rechazaron los visados del subsecretario para Democracia, Derechos Humanos y Trabajo (DRL) y de uno de sus adjuntos para una visita que Washington calificó de rutinaria.
El Gobierno brasileño aseguró hoy que esos funcionarios tenían previsto visitar el país «para poner en duda la integridad del sistema electoral brasileño, en un intento inaceptable de interferir en el proceso político nacional».
El comunicado de Brasilia también resaltó que siguen vigentes las sanciones impuestas por EE.UU. a autoridades brasileñas, incluyendo a varios jueces del Tribunal Supremo, basadas en la acusación «infundada» de persecución política contra el expresidente Jair Bolsonaro (2019-2022), condenado a 27 años de cárcel por golpe de Estado, y recordó que el propio Lula solicitó en persona a Trump, el pasado mayo, el levantamiento de estas sanciones.
La disputa diplomática se produce en un momento de creciente tensión entre Washington y Brasilia, a menos de dos meses de las elecciones de octubre, en las que Lula tiene como principal rival al senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, quien está alineado políticamente con Trump.
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