Treinta años después de la realización del primer Seminario Nacional Lésbico (Senale), el movimiento regresó a la ciudad de Río de Janeiro para celebrar la novena edición de este encuentro el pasado mes de julio.  Bajo el lema Lesbianas tejiendo historias, construyendo futuros, la cita recuperó un espacio nacional de articulación específica 12 años después de su octava entrega en Porto Alegre.

El encuentro precedió las conmemoraciones de este sábado 29 de agosto, fecha en la que Brasil celebra el Día Nacional de la Visibilidad Lésbica. La jornada rinde homenaje al primer Senale de 1996, organizado por el Colectivo Lésbico de Río de Janeiro (Colerj) y el Centro de Documentación e Información Coisa de Mulher, el cual reunió, de manera pionera, a 101 participantes tras una convocatoria realizada por cartas y faxes.

​Activistas de los derechos humanos resaltaron el rol histórico de las mujeres negras en la consolidación del movimiento, destacando las trayectorias de pioneras como Neusa das Dores y Elizabeth Calvet. 

La periodista y activista Camila Marins recordó que la visibilidad trasciende la mera presencia física: “Queremos lesbianas en el presupuesto público, en las políticas públicas, en el Sistema Único de Salud (SUS), en el mercado laboral y en las universidades”.

Si bien el país registra avances institucionales como la creación en 2011 de la Política Nacional de Salud Integral para la Comunidad LGBT, las participantes sostienen que persisten brechas en la atención cotidiana.

​”Nuestros cuerpos siguen siendo invisibles y marginados en la sociedad, con todas las intersecciones de clase, territorio, raza y expresión de género. Queremos traer vida al mundo y tenemos derecho a que ambas madres reciban asistencia reproductiva por parte del sistema público”, afirmó Drika Cordonet, activista de la Marcha Mundial de las Mujeres y miembro del comité metodológico del Senale.

​Asimismo, las mesas de trabajo abordaron temas emergentes como el impacto de las crisis climáticas en comunidades marginadas, la necesidad de transversalizar las demandas lésbicas dentro del movimiento feminista general y la urgencia de combatir el racismo ambiental. ​El encuentro también sirvió para analizar el contexto político actual del país y la creciente presión de los sectores conservadores. 

La postura de la extrema derecha en Brasil, liderada principalmente por el bolsonarismo y sectores ultraconservadores o evangélicos, se caracteriza por una oposición abierta a los derechos de la población LGTBIQ+.

T/Telesur