El Ministerio de Medio Ambiente de Brasil presentó una actualización sobre el estado de conservación de la fauna en el país, destacando nuevas incorporaciones y modificaciones en la lista oficial de especies en riesgo.

La cifra total pasó de 774 a 798 especies, tras la inclusión de 180 nuevas y la retirada de unas 156 en total. Este ajuste refleja tanto la persistencia de amenazas como la salida de ciertos animales que ya no cumplen los criterios técnicos de riesgo, gracias a políticas de conservación o al incremento de sus poblaciones.

Dentro de este registro, se observa un predominio de invertebrados terrestres (264), seguidos por aves (242), reptiles (123), mamíferos (102) y anfibios (59). La diversidad de categorías evidencia la magnitud del desafío para preservar la biodiversidad brasileña.

Entre los casos más representativos figura el guacamayo azul grande, actualmente clasificado como vulnerable. El informe también confirma la extinción de nueve especies, entre ellas seis aves, dos anfibios y un mamífero: el roedor de Vespucci, cuya existencia se había registrado únicamente en el archipiélago de Fernando de Noronha.

Siguiendo estándares internacionales, las especies se agrupan en cinco categorías: extintas en la naturaleza, posiblemente extintas, en peligro crítico, en peligro y vulnerables. Estas clasificaciones orientan la formulación de políticas públicas y estrategias de conservación.

Cabe señalar que el listado incluye únicamente mamíferos, aves, reptiles, anfibios e invertebrados terrestres, mientras que los peces y los invertebrados acuáticos se registran en un sistema independiente.

Las principales amenazas identificadas por especialistas son la expansión agropecuaria, la deforestación, la minería ilegal y los incendios forestales, factores que continúan afectando gravemente la supervivencia de numerosas especies.

T/Telesur