Un problema técnico en el avión oficial de Iberia retrasó la salida del pontífice, lo que llevó al monarca español a ofrecer su propia aeronave oficial para agilizar el retorno al Vaticano. Tras una intensa agenda, el regreso del pontífice transcurría según lo previsto en el aeropuerto de Tenerife hasta las 17:30 horas. En ese momento, tras haber sido despedido formalmente por el rey Felipe VI y luego de permanecer casi media hora parado en la pista, el Papa se vio obligado a descender del avión.

El monarca español volvió a recibir al pontífice a pie de pista con un gesto distendido y cercano, mientras León XIV abandonaba el aparato sonriendo a pesar del contratiempo.

La compañía Iberia confirmó posteriormente que se había detectado una avería técnica en la aeronave papal. Aunque inicialmente se evaluó la posibilidad de reparar el fallo in situ, la aerolínea optó por enviar un avión de sustitución desde Madrid como medida de seguridad.

Sin embargo, dado que esta solución implicaba un retraso de varias horas, el rey Felipe VI ofreció su avión oficial (Falcon) al Papa para que pudiera volar a Roma a la mayor brevedad. Debido a este ofrecimiento, el monarca español se encuentra actualmente en Tenerife a la espera de que un segundo Falcon viaje desde Madrid para recogerlo.

Si bien por la mañana León XIV ya se había manifestado «conmovido por el afecto recibido», tras el incidente en el aeropuerto hizo público un mensaje de especial agradecimiento dirigido al jefe del Estado español:

«Deseo expresar una vez más mi gratitud a Vuestra Majestad, a las Autoridades y al pueblo de España, por la cálida bienvenida y la generosa hospitalidad brindada a mí durante esta visita».

T/El Mundo