
El Ejército israelí atacó un campamento de tiendas de campaña designado como “zona humanitaria” cerca de Jan Yunis, en el sur de Gaza, dejando al menos 40 muertos y más de 60 heridos, según funcionarios de la Franja controlada por Hamás. Un portavoz de la unidad de defensa civil de Hamás, citado por la agencia Shehab, informó que “familias enteras fueron tragadas bajo montañas de arena” y que los rescatistas carecen del equipo necesario para excavar.
La explosión creó un gran cráter y un incendio, mezclando cuerpos y tiendas de campaña en la arena, con varias personas desaparecidas. Los servicios de Defensa Civil describieron el ataque como una “horrible masacre” y continúan buscando cuerpos.
Israel justificó el ataque alegando la presencia de miembros de Hamás en la zona, una afirmación que el grupo islamista negó. Según un comunicado militar, el bombardeo resultó en la muerte de tres altos cargos de Hamás involucrados en los ataques del 7 de octubre, lo que Hamás calificó de “mentira descarada”.
Este no es el primer ataque israelí a la “zona humanitaria”; en julio, un bombardeo dejó 90 muertos en la misma área, buscando eliminar a Mohammed Deif, líder del brazo armado de Hamás. Las fuerzas armadas han ido reduciendo el perímetro de la zona, argumentando que los milicianos la utilizan para atacar.
El 90% de la población de Gaza, más de dos millones de personas, se ha visto desplazada por la guerra, y muchos se encuentran en condiciones precarias en la “zona humanitaria”, con escasez de agua y electricidad. Según la Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), más de un millón de personas no recibieron raciones de comida en agosto debido al reducido flujo de ayuda humanitaria. (EFE)

