
Miles de personas acceden de forma clandestina a la ciudad autónoma española. Entre quienes cruzan la frontera hay familias completas y numerosos menores de edad, algunos acompañados por sus padres y otros de manera individual.
La Guardia Civil mantiene un operativo desplegado en la zona para controlar los accesos de personas y vehículos, con especial atención a los ciudadanos magrebíes.
El flujo migratorio redujo al mínimo el movimiento de turistas en la frontera. Muchos viajeros cancelaron sus desplazamientos o recurrieron a rutas alternativas.
Comercios, bares, restaurantes y quioscos optaron por cerrar ante el riesgo de incidentes derivados de la alta concentración de personas.
T| TELESUR

