El ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, aseguró que ha realizado consultas de alto nivel con mediadores pakistaníes en un intento crítico por sostener el frágil alto el fuego que mantiene en vilo a la comunidad internacional. Tras el vencimiento de la tregua inicial de 15 días, el emisario de Teherán advirtió que la continuidad del proceso depende estrictamente de que Washington cese sus «maniobras de presión económica» en el Golfo.

Durante las reuniones celebradas en la capital pakistaní, Araghchi comunicó a su homólogo, Ishaq Dar, que Irán considera las recientes sanciones financieras impuestas por la Casa Blanca como una «clara transgresión» de los términos pactados a principios de mes. Según fuentes diplomáticas, la delegación iraní ha puesto sobre la mesa una serie de condiciones innegociables para extender el cese de hostilidades, exigiendo garantías tangibles de que el bloqueo naval estadounidense no asfixiará las exportaciones energéticas persas durante la fase de negociación.

«No permitiremos que la diplomacia sea utilizada como una herramienta de asedio», declaró Araghchi a la salida de las sesiones, subrayando que el Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán ya evalúa la respuesta militar en caso de que las conversaciones colapsen.

El gobierno de Shehbaz Sharif, que ha emergido como el mediador central en este conflicto tras los violentos intercambios de misiles registrados en marzo, se encuentra bajo una presión inmensa. Pakistán está intentando equilibrar las demandas de Teherán con las exigencias de la administración estadounidense, que insiste en un desmantelamiento parcial de las capacidades de enriquecimiento de uranio iraní a cambio de un alivio parcial del embargo.

T/Europa Press