El italiano Andrea Kimi Antonelli (Mercedes) se convirtió, de forma matemática y a falta de cuatro pruebas, en el campeón del mundo más joven de toda la historia de la Fórmula Uno, al acabar tercero este domingo el Gran Premio de Ciudad de México, el decimonoveno del año, que ganó el cuádruple campeón mundial neerlandés Max Verstappen (Red Bull).

Antonelli, de 20 años, se proclamó el campeón más joven de todos los tiempos -mejorando en más de tres años el anterior récord, el del cuatro veces coronado alemán Sebastian Vettel- y en el tercer italiano, el primero desde que lo hiciese por última vez Alberto Ascari hace 73 años, en ganar el Mundial de Fórmula Uno. Lo hizo al acabar tercero una carrera en la que Verstappen, de 29, logró su victoria 74 en la F1, la tercera del año y la sexta en México, al ganar por delante del séptuple campeón mundial inglés Lewis Hamilton (Ferrari), que había salido desde la ‘pole’ y se conformó con ser segundo y firmar la vuelta rápida.

Kimi, trigésimo sexto campeón, sucede en el historial del certamen al inglés Lando Norris (McLaren), que fue quinto este domingo, un puesto por detrás del otro Ferrari, el del monegasco Charles Leclerc. En una carrera loca -con una bandera roja y dos coches de seguridad- que el español Carlos Sainz (Williams) acabó decimoquinto y en la que su compatriota el doble campeón mundial asturiano Fernando Alonso (Aston Martin) se tuvo que retirar.

Antonelli mantuvo la racha y, tras ganar en Miami (EEUU) lo hizo en Canadá, antes de lograr su quinta victoria seguida, en el icónico Gran Premio de Mónaco. Donde también se convirtió en el más joven de la historia en firmar un ‘Grand Slam’, al ganar desde la ‘pole’, liderando de principio a fin; y marcando la vuelta rápida.

Después, ganó en otro de los monumentos de la F1, Spa-Francorchamps, el Gran Premio de Bélgica -que en los próximos años se alternará en el calendario con el de Barcelona-Cataluña- antes de firmar, para ganar desde la decimonovena plaza en Monza, una remontada histórica: la segunda más grande de la historia, tras la del norirlandés John Watson, que en 1983 se anotó el Gran Premio del Oeste de los Estados Unidos, en Long Beach (California).

No sin suerte, se llevó la victoria en el recién estrenado Madring; sede del Gran Premio de España. Y siete días antes de coronarse matemáticamente ya estuvo a punto de hacerlo en Austin (Estados Unidos), donde firmó su noveno triunfo del año.

Este domingo, aunque le valía ser noveno, el protegido del austriaco Toto Wolff, jefe de equipo de Mercedes y el otro gran triunfador de la temporada, arriesgó al final: para superar a Leclerc y rematar la faena con estilo. Subiendo al podio. Devolviéndole, con el titulo más joven de la historia, el orgullo a la afición automovilística de Italia. Días antes de que su escudería confirme en Brasil -y si no, en Las Vegas (EEUU)- un nuevo título de constructores.

T/EFE