Este lunes 20 de abril, diversas organizaciones ecologistas presentaron una demanda para frenar el proyecto de perforación en aguas ultraprofundas denominado Kaskida contra la Administración de Donald Trump que otorgó a principios de 2026 la aprobación definitiva para ese proyecto, justificando la medida bajo una política de independencia energética.

Los demandantes argumentan que el pozo se ubicará a una profundidad de 10 kilómetros bajo el lecho marino, un entorno de presiones extremas donde la probabilidad de un desastre es siete veces mayor que en operaciones convencionales, incluso superior al desastre de Deepwater Horizon, ocurrido el 20 de abril de 2010 debido a las presiones extremas del yacimiento.

La querella coincide con el aniversario 16 de la explosión de la plataforma Deepwater Horizon, el peor derrame petrolero en la historia de Estados Unidos provocado por la misma compañía debido a que en ese momento la plataforma, propiedad de Transocean y operada por British Petroleum (BP), sufrió una explosión masiva causada por una falla en el sellado del pozo Macondo.

El legado de destrucción de Deepwater Horizon y la deuda histórica con México

El estallido de abril 2010 en el Golfo de México provocó la muerte de 11 trabajadores y el hundimiento de la estructura dos días después, dejó el pozo abierto a 1.500 metros de profundidad, liberando crudo sin control durante 87 días.

El derrame de aproximadamente 5 millones de barriles de crudo provocó una catástrofe ambiental sin precedentes que cubrió una superficie de 149.000 kilómetros cuadrados en el golfo de México. Esta mancha de hidrocarburo no solo golpeó las costas de cinco estados estadounidenses, sino que extendió sus efectos nocivos hasta los litorales mexicanos de Tamaulipas y Veracruz.

En las profundidades, se formó una densa columna submarina de 183 metros de espesor que devastó la vida en el fondo marino, dejando una huella de destrucción que alteró irreversiblemente el equilibrio del ecosistema regional.

La biodiversidad sufrió un impacto letal con la mortalidad masiva de aves, tortugas y mamíferos marinos, agravada por el uso de millones de litros de Corexit, este dispersante químico, empleado por la transnacional para ocultar el crudo, resultó ser más tóxico para la cadena alimentaria que el propio petróleo.

A largo plazo, los sedimentos y manglares quedaron impregnados con sustancias que todavía provocan malformaciones en diversas especies, mermando drásticamente las poblaciones comerciales y afectando la soberanía alimentaria de los pueblos costeros que dependen de estos recursos.

Demandantes exigen frenar proyecto Kaskida

Grupos como Healthy Gulf y el Sierra Club denuncian que el Gobierno Estadounidense actual ignora las lecciones del pasado al autorizar un proyecto que carece de tecnología probada y de planes de contención efectivos.

Según los expertos, un incidente en el proyecto Kaskida podría liberar más de 4,5 millones de barriles de crudo, devastando nuevamente los ecosistemas marinos y las economías locales que aún no se recuperan de la tragedia de 2010.

La Administración Trump defendió el yacimiento como una fuente de 80.000 barriles diario de petróleo, pese a que British Petroleum (BP) la compañías de energía (petróleo y gas natural) encargada del proyecto admitió en su propuesta original deficiencias técnicas para manejar altas temperaturas y presiones.

Representantes de comunidades costeras calificaron la decisión como un insulto, señalando que se priorizan las ganancias corporativas sobre la salud pública y la seguridad ambiental. Por su parte, actualmente las autoridades mexicanas tras la detección de hidrocarburos en zonas costeras desde inicios de marzo 2026 realizan labores para contener la contaminación y evitar nuevos brotes.

La mandataria Claudia Sheinbaum aseguró que el Gobierno apoyará económicamente a los pescadores afectados a través del programa federal Bienpesca. Durante su encuentro en Palacio Nacional, explicó que especialistas utilizan imágenes de satélite para fortalecer el sistema de pronóstico, bajo la coordinación de Petróleo de México (Pemex), la Secretaría de Marina y la Semarnat.

T|TELESUR