Por sexto año consecutivo, ambientalistas de Guatemala, Honduras y El Salvador se congregaron en las aguas del Lago de Güija para exigir el cese de proyectos mineros que amenazan la cuenca transfronteriza.

En esta ocasión, la movilización se desplazó hacia territorio guatemalteco debido al contexto político y legal que atraviesa El Salvador.

Activistas señalaron que el régimen de excepción y la Ley de Agentes Extranjeros en El Salvador han limitado el espacio de protesta y organización.

«No nos queremos exponer… el exponernos significa quizás cerrar los espacios. Antes los compañeros de Guatemala se movían para El Salvador; ahora nosotras nos hemos movido para Guatemala», explicó Nely Rivas, ambientalista salvadoreña.

Un ecosistema bajo amenaza

La defensa de este cuerpo de agua no es nueva, las comunidades llevan cerca de dos décadas protegiendo la zona. Los activistas recalcan que el Lago de Güija es el corazón de una de las cuencas más grandes de Centroamérica, vital para la generación de energía, el agua potable y la agricultura en la región.

Recorre Jalapa y Jutiapa (Guatemala), y atraviesa varios departamentos de El Salvador hasta el Océano Pacífico y ha sostenido la vida en la región por más de 10.000 años.

Por ello, pescadores locales apoyaron la «marcha acuática» poniendo sus lanchas artesanales a disposición de los manifestantes.

Uno de los focos de preocupación es el proyecto Cerro Blanco (ahora «Era Dorada»), ubicado en Guatemala.

Ante esto, Octavio Gástrico, miembro de la Resistencia Miteca, consideró que el proyecto debería cancelarse por caducidad legal, dependiendo únicamente de una «decisión política».

También les preocupa que se abran las puertas a la minería debido a un reciente convenio comercial entre el Gobierno salvadoreño y Estados Unidos.

Pedro Cabezas, de la Mesa Centroamericana contra la Minería Metálica, advirtió que el tratado menciona específicamente el sector minero, lo que podría facilitar inversiones que reactiven esta industria en la zona norte del país.

El cierre de la jornada subrayó la importancia del Río Lempa, el cual nace en este lago. Como principal afluente de El Salvador, su contaminación o desecación supondría un colapso para el suministro de agua y la seguridad alimentaria de millones de personas.

T|AGENCIAS