Este miércoles la Asamblea General de las Naciones Unidas condenó por amplia mayoría el bloqueo económico y financiero impuesto por EEUU a Cuba desde hace más de seis décadas, en un contexto precedido por presiones inéditas por parte de Washington para tratar de horadar los apoyos hacia La Habana, según denunciaron repetidamente las autoridades cubanas.

La resolución relativa al fin del bloqueo presentada por el país caribeño recibió 130 votos a favor, 17 en contra y 25 abstenciones.

A los tradicionales votos en contra de EEUU e Israel, se sumaron en esta oportunidad los de Argentina, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Ucrania, entre otros.

Mientras que entre las naciones abstencionistas sobresalen Chile, Honduras, Perú y República Dominicana.

«Nueva victoria de Cuba», afirmó el canciller cubano, Bruno Rodríguez, en redes sociales. «Nueva demostración de que #CubaNoEsUnaAmenaza el bloqueo sí», añadió utilizando la etiqueta oficial del Gobierno antillano.

Las denuncias de Cuba

El pasado 21 de octubre, el canciller cubano, Bruno Rodríguez, acusó –documentos en mano– a la Casa Blanca de utilizar a su aparato diplomático e incluso a su secretario de Estado, Marco Rubio, para presionar a delegaciones e, incluso, a jefes de Estado, en interés de obligarles a abstenerse de respaldar la resolución que demanda el fin inmediato de las medidas coercitivas unilaterales contra la isla.

«La inmensa mayoría de los estados miembros de la ONU mantendrán su respaldo a la resolución. La comunidad internacional tiene conciencia sobre la naturaleza criminal del bloqueo. Está al tanto del cruel y sostenido reforzamiento de este año. Conoce la aplicación de las sanciones secundarias, y del uso de la intimidación para prohibir a gobiernos y empresarios de cualquier parte del mundo a comerciar y relacionarse con Cuba», escribió el alto funcionario en su perfil de X esa misma jornada.

Sostuvo además que «la comunidad internacional comprende el impacto del bloqueo energético y del daño que provoca a la población y la economía», «rechaza política y moralmente que se pretenda asfixiar a una población entera por vía del hambre, la miseria y la desesperación», amén de apuntar que «el castigo colectivo y los intentos genocidas» son severamente condenados «en casi todas las sociedades».

Para fundamentar sus asertos, Rodríguez refirió los datos recogidos en una plataforma digital por el Gobierno de Cuba sobre los impactos causados por el bloqueo, cifras que se actualizan en tiempo real. De acuerdo con sus cálculos, solamente entre el 1 de marzo de 2025 y el 28 de febrero de 2026, las coerciones económicas estadounidenses le han costado a esa nación caribeña 8.083,3 millones de dólares, 7 % más que el período inmediatamente anterior.

El pasado 29 de enero, el presidente estadounidense, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva declarando una «emergencia nacional» ante la supuesta «amenaza inusual y extraordinaria» que, según la Casa Blanca, representa La Habana para la seguridad del país norteamericano y la región. Sobre esas bases, con las que se pretende argumentar que Cuba acoge a «grupos terroristas internacionales», el país norteamericano ha impuesto numerosas medidas coercitivas unilaterales, que han comprometido todavía más las condiciones de vida de los cubanos.

T/RT