
Un equipo de investigadores en Florida (EEUU) descubrió que los mosquitos o zancudos no solo se alimentan de sangre, sino que actúan como “archivadores biológicos” que conservan información genética de prácticamente toda la fauna vertebrada que los rodea.
En otras palabras, cada mosquito es una cápsula microscópica de biodiversidad.
Esta sorprendente conclusión proviene de un estudio publicado en Scientific Reports, donde los científicos analizaron más de 2.000 comidas de sangre de mosquitos recogidos en la reserva DeLuca, en Florida.
El resultado fue asombroso: detectaron ADN de 86 especies de vertebrados, entre ellas mamíferos, aves, reptiles y anfibios. Lo más impresionante no fue solo la diversidad, sino la precisión: algunas especies extremadamente difíciles de observar en la naturaleza aparecieron identificadas en el estómago de un mosquito.
La idea parece salida de una película, pero tiene base científica sólida. Si bien la premisa de Parque Jurásico —recuperar ADN de dinosaurio desde un mosquito atrapado en ámbar— sigue siendo ficción, el concepto general no está tan lejos de la realidad. Los investigadores demostraron que los mosquitos, al alimentarse de animales diversos, almacenan fragmentos de ADN que pueden ser secuenciados para reconstruir el ecosistema en el que viven.
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