
Las provincias de Aragón y Castilla-La Mancha amanecieron este sábado en llamas. Los dos grandes fuegos que castigan sus territorios continúan sin doblegarse, y las previsiones para las próximas horas no invitan al optimismo entre los responsables de la extinción.
Lo que empezó el miércoles como un conato en Orés se convertió, en el incendio forestal más destructivo de 2026 en territorio español. Las cifras provisionales sitúan la superficie quemada en torno a las 15.400 hectáreas, con un perímetro que ronda los 60 kilómetros.
Sin embargo, los bomberos conseguieron frenar al fuego a las puertas de Luesia, evitando que las llamas entraran en el casco urbano. La mala es que el frente sigue vivo y ahora inquieta su acercamiento a Biota, otro municipio de la comarca.
Como ya sucedió con Orés, Asín, Malpica de Arba y Uncastillo, además de la localidad navarra de Petilla de Aragón, la evolución del viento seguirá marcando el ritmo de los próximos días.
En lo que respecta a La Mierla, dentro de la Sierra Norte de Guadalajara, el fuego ha forzado la salida de 529 vecinos repartidos en once municipios y ya suma varios miles de hectáreas arrasadas. Uno de los flancos más vigilados en este momento es el que avanza hacia Semillas, donde los equipos concentran sus esfuerzos en salvar viviendas antes de que las llamas lleguen al núcleo poblado.
T/Agencias

