
Este viernes, el Parlamento de Japón aprobó la primera modificación importante de la Ley de la Casa Imperial desde su entrada en vigor en 1947.
Los cambios permiten readmitir a miembros varones de antiguas ramas colaterales de la familia imperial, que salieron del registro imperial tras la derrota de Japón Segunda Guerra Mundial y han vivido desde entonces como ciudadanos particulares, siempre que sean mayores de 15 años, solteros, y que sus futuros hijos sean elegibles para ascender al trono.
El Gobierno japonés, encabezado por la primera ministra ultraconservadora Sanae Takaichi —la primera mujer en ocupar este cargo en el país—, pretende garantizar así el futuro de la monarquía, mientras la ley sigue impidiendo que las mujeres accedan al trono.
La medida se adopta en un momento en que la monarquía hereditaria más antigua del mundo se está quedando progresivamente sin herederos. Actualmente, solo hay tres candidatos teóricos para suceder al emperador Naruhito, de 66 años: el hermano del emperador, el príncipe heredero Akishino (60 años); el hijo de este, el príncipe Hisahito (19 años); y el tío de Naruhito, el príncipe Hitachi, quien ya cuenta con 90 años.
Si el príncipe Hisahito —el único varón de la generación más joven de la familia imperial— no tuviera un hijo varón, un descendiente masculino de un miembro «adoptado» de una antigua rama imperial podría heredar el Trono del Crisantemo bajo la nueva ley.
Esta reforma demuestra «que la igualdad de género no figura entre las prioridades», señaló Sven Saaler, de la Universidad Sophia de Tokio. «La posibilidad de que una mujer ocupe el trono imperial se ha alejado aún más debido a esta enmienda legal», declaró a la agencia dpa.
Esto descarta que la popular princesa Aiko, de 24 años, hija única del emperador y su esposa Masako, o cualquier otra mujer de la realeza, pueda llegar a ser emperatriz, pese a que muchas personas en Japón así lo desearían, según las encuestas.
Una encuesta del medio Mainichi Shimbun reveló el mes pasado que solo el 23 % de la población estaba a favor de que los hijos de miembros de la familia imperial readoptados se convirtieran en emperadores, mientras que el 34% se oponía. Por el contrario, más del 70 % avaló que una mujer fuera emperatriz, y el 40 %, una sucesión matrilineal.
Un sondeo realizado por el Asahi Shimbun en mayo también reveló que el 72 % de los encuestados estaba a favor de cambiar las reglas para permitir que las mujeres asciendan al trono.
T | DW

