Haciendo valer su imbatibilidad en el estadio Azteca, México venció hoy dos goles por cero a Ecuador y avanzó a octavos de final de la Copa Mundial de fútbol 2026.

La lluvia y las tormentas eléctricas atrasaron el partido, pero no frenaron el ímpetu de los asistentes, que corearon las canciones más icónicas de Juan Gabriel y Selena durante los minutos que se prolongó el pitazo inicial.

En la gélida noche no se apagó el calor de los aficionados, que al canto de “Dale México” siguieron los primeros compases del encuentro, en los que el Tri comenzó impetuoso y tuvo par de opciones muy claras.

Empezó a sentirse con más fuerza una banda que tenía a mi derecha y que solo paró en el entretiempo.

Más de una vez se hizo el llamamniento a no lanzar los vasos de cartón con cerveza en las celebraciones, con amenaza incluso de sacar a los responsables, pero eso entraba por el oído de la lógica y salía por el de la pasión.

Al minuto 16 el jovencito Gilberto Mora casi consigue un golazo, pero dos minutos más tarde los que vibraron fueron los puntos amarillos en el Azteca con una internada de Enner Valencia.

Llegó el golazo y la lluvia de cerveza al 22, luego de una internada de Julián Quiñones definida como los grandes, y luego vino la pausa de hidratación más ilógico del mundo, cuando el árbitro esloveno Slavko Vinčić cortó una jugada ofensiva de los mexicanos.

Para colmo, en el estadio se había anunciado que no habría pausa en ninguno de los dos tiempos por el retraso con el inicio del choque y las frías temperaturas.

Quien no entendió de pausas fue Raúl Jiménez, que marcó el segundo al 31 luego de otra bonita jugada colectiva; México ganaba y se divertía.

Al 45 hubo otra peligrosa, y aunque Ecuador se aferraba al marcador más engañoso que existe para seguir creyendo en el Aztecazo, el césped invitaba a una goleada verde.

Los de la mitad del mundo nunca bajaron los brazos y tuvieron alguna en el complementario, pero daba la impresión de que si no era a balón parado no inquietarían demasiado el arco de Raúl Rangel.

Al 67 hubo par de cabezazos de César Montes que exigieron al arquero ecuatoriano, y otra muy clara en el descuento, pero la suerte estaba echada, y México vivirá por segunda vez en su historia un quinto partido mundialista.

T/Prensa Latina