La NASA abrió una consulta pública para que la industria de Estados Unidos opine sobre el borrador del Acelerador de infraestructura lunar. Se trata de una convocatoria con la que busca acelerar tecnologías de superficie para sostener una presencia humana duradera en la Luna y reducir riesgos antes de futuras misiones.

El plazo para enviar comentarios vence el 17 de julio de 2026, y la agencia prevé usar esas observaciones para ajustar los requisitos finales, la planificación de la adquisición y los parámetros del proceso. La iniciativa apunta a sistemas, infraestructura y operaciones que puedan funcionar de forma coordinada en la superficie lunar.

Según la agencia, el objetivo es acelerar el desarrollo de capacidades clave mediante trabajo conjunto con el sector privado en diseño, desarrollo, pruebas y evaluación de soluciones innovadoras que respalden las prioridades espaciales de Estados Unidos. La revisión está abierta a organizaciones estadounidenses: empresas, instituciones educativas y entidades sin fines de lucro.

En este sentido, la NASA pidió a esos actores que examinen con detalle el texto preliminar y señalen ambigüedades, dudas sobre requisitos, plazos, instrucciones de presentación y métodos de evaluación.

La convocatoria se concentra en cinco áreas tecnológicas

La primera es la energía de superficie, considerada necesaria para las fases iniciales de una base lunar. La NASA plantea que la exploración prolongada requiere generación continua, localizada y escalable durante el día y la noche lunar, además de gestión, distribución y almacenamiento de energía.

La segunda es la energía radioisotópica, una tecnología nuclear que aprovecha calor para producir electricidad destinada al funcionamiento de sistemas de naves espaciales en entornos oscuros, polvorientos y remotos del sistema solar. En el esquema de la agencia, esa capacidad forma parte de las soluciones energéticas para operaciones fuera de la Tierra.

Otra de las prioridades es el aprovechamiento de recursos in situ, es decir, el uso de materiales disponibles en la propia Luna. La NASA considera que, a medida que se consolide la presencia humana, extraer recursos locales podría hacer las operaciones más seguras y eficientes y reducir la dependencia de suministros enviados desde la Tierra.

La convocatoria esta abierta hasta el 17 de julio.

Ese campo incluye tecnologías que podrían servir para producir combustible, agua y oxígeno a partir de materiales lunares. Para la agencia, ese avance ampliaría las capacidades de exploración en la superficie.

La cuarta área es la fabricación avanzada en el espacio. La NASA sostiene que una presencia humana de largo plazo más allá de la órbita terrestre exige producir de forma autónoma herramientas y materiales esenciales, con menos dependencia del reabastecimiento terrestre y con más flexibilidad y resiliencia para misiones en la Luna, Marte y otras regiones del espacio profundo.

La quinta se centra en nanomateriales innovadores. La agencia vincula esa necesidad con los planes de comercialización de la órbita terrestre baja, el establecimiento de una presencia sostenida en la superficie lunar y la exploración del espacio profundo, todos escenarios que implican operar bajo condiciones exigentes y fuertes limitaciones de misión.

En ese punto, la NASA busca mejorar la disponibilidad comercial, el rendimiento, la calidad y la uniformidad de esos materiales para responder a desafíos ambientales, de masa y de desempeño. La meta, de acuerdo con el borrador, es sostener los objetivos más ambiciosos de exploración espacial de Estados Unidos.

La convocatoria también define qué espera de los futuros adjudicatarios del programa Lunar Enabling Infrastructure Accelerator. Los seleccionados deberán diseñar, desarrollar y demostrar sistemas prototipo, además de generar datos de rendimiento validados, modelos analíticos e información operativa mediante actividades de prueba y demostración.