Francia atraviesa una situación climática sin precedentes, enfrentando una ola de calor que lleva a 49 de sus departamentos al nivel máximo de alerta roja, mientras que otros 54 permanecen en alerta naranja. Según las autoridades meteorológicas, se espera que durante los próximos días se superen récords históricos de temperaturas, comparando este episodio con la fatídica canícula de agosto de 2003.

La situación es crítica, con previsiones de temperaturas nocturnas que no descenderán de los 20 a 26 grados, y valores diurnos que oscilarán entre los 40 y 43 grados en diversas regiones, incluyendo París y la fachada oeste del país. Ante esta emergencia, el Gobierno francés implementó diversas medidas de mitigación.

En el ámbito educativo, cerca de 850 centros escolares suspenderán sus actividades, mientras que otros 1.800 ajustarán sus horarios para evitar la exposición de los estudiantes durante las horas de mayor intensidad solar. Por su parte, la compañía ferroviaria estatal SNCF advirtió sobre la retirada de convoyes antiguos que carecen de climatización y ha instalado a las personas vulnerables a extremar precauciones ante posibles incidentes.

Asimismo, se flexibilizan normas en espacios públicos, como la ampliación de horarios de baño en lugares como el Canal Saint Martin de París. La canícula impactó también en la tradicional Fiesta de la Música, obligando a cancelar o posponer conciertos en distintas localidades por seguridad. Además, para aliviar la carga sobre los servicios sanitarios, que ya reportan una alta demanda, el Gobierno prohibió el consumo de alcohol por la vía pública en los departamentos bajo alerta roja.

Este fenómeno, que ya ha registrado marcas térmicas absolutas para el mes de junio en múltiples estaciones meteorológicas, se prevé que continúe e incluso se agrave en varias regiones durante la próxima semana, manteniendo al país en un estado de vigilancia constante.

T/Agencias