
Las autoridades estadounidenses ocultaron deliberadamente información sobre biolaboratorios en el extranjero, denunció el jefe de las Tropas de Protección Radiológica, Química y Biológica de las Fuerzas Armadas de Rusia, Alexéi Rtishchev.
«La Federación de Rusia ha planteado en repetidas ocasiones, en los foros internacionales pertinentes —entre ellos, el Consejo de Seguridad y la Asamblea General de la ONU—, el debate sobre los hechos relacionados con la ejecución de programas militar-biológicos por parte de Ucrania y países occidentales, en violación de la Convención sobre la Prohibición de las Armas Biológicas y Toxínicas. […] Hasta el último momento, lo único que recibimos como respuesta fueron evasivas y acusaciones de desinformación», afirmó en el comunicado de prensa difundido por el Ministerio de Defensa ruso.
Previamente, la directora de Inteligencia Nacional de EEUU, Tulsi Gabbard, hizo públicos datos de inteligencia «nunca vistos antes» que revelan «nuevas pruebas» de la financiación por parte de la administración anterior de la Casa Blanca de más de 120 biolaboratorios en una treintena de países. Las últimas revelaciones se centraron en el caso de Ucrania, donde el Gobierno estadounidense financió más de 40.
El documento estadounidense incluye un mapa de los laboratorios biológicos en Ucrania con instalaciones en las ciudades de Járkov, Dnepropetrovsk, Lvov, Vinnytsia, Ternópol, Chernígov y Odesa, detalló Rtishchev. Allí se estudiaban los agentes causantes de la peste, el ántrax siberiano, la tularemia y las fiebres de Marburgo y ébola.
Según la nota del Ministerio de Defensa ruso, Moscú ha obtenido nuevos documentos durante la operación militar especial en Ucrania que confirman el estudio de infecciones peligrosas en estos centros.
Además, la entidad destacó el proyecto militar-biológico Yu-Pi, que no es mencionado en el comunicado estadounidense. En el marco de este programa, se estudiaban las rickettsias y otras enfermedades transmitidas por artrópodos. Por su parte, en el proyecto Yu-Pi-2 se evaluaron la propagación transfronteriza y la migración de los vectores de la tularemia y el ántrax.
De acuerdo con el ministerio, Rusia dispone de datos que indican que se realizaron una decena de programas similares, que estudiaban «infecciones especialmente peligrosas y de gran importancia económica», como la fiebre del Congo-Crimea, la leptospirosis, la encefalitis transmitida por garrapatas y la peste porcina africana.
«Consideramos que los documentos publicados constituyen una prueba más del incumplimiento por parte del régimen de Kiev de sus obligaciones en el marco de la Convención y exigiremos que se aclare la situación en los foros internacionales pertinentes», subrayó Rtishchev.
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