
Un centenar de guerrilleros depuso las armas el jueves en una zona selvática del sur de Colombia en el marco de una negociación con el presidente izquierdista Gustavo Petro, que quema los últimos cartuchos de su cuestionada política de paz, constató la AFP.
A tres días del balotaje que definirá al próximo presidente, la entrega de armas es el primer paso para que los rebeldes puedan instalarse en una zona especial donde aspiran consolidar acuerdos con el gobierno.
También representa el mayor avance del proyecto «paz total» de Petro, el primer gobernante de izquierda de Colombia, que intentó sin éxito pactar con todos los grupos armados del país.
De camuflado, 99 rebeldes de la Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano (CNEB) dejaron sus fusiles en un contenedor gigante con la leyenda «Le apuesto a la vida, le cumplo a la paz», en el departamento de Putumayo.
«Estoy dichoso, no me cabe la alegría de saber que no vamos a estar por allá lejos de la familia», dijo a la AFP un rebelde bajo anonimato.
El domingo los colombianos elegirán presidente entre el senador Iván Cepeda, aliado de Petro que promete darle continuidad a la iniciativa de paz, y el ultraderechista Abelardo de la Espriella, promotor de acabar cualquier tipo de acercamiento con las organizaciones ilegales.
T | AFP

