Panamá estima en un 95 % la probabilidad de que los impactos del fenómeno climático El Niño se prolonguen hasta los primeros meses de 2027; así lo explicó la directora del Instituto de Meteorología e Hidrología de Panamá (Imhpa), Luz Graciela de Calzadilla.

La especialista señaló que el evento climático, declarado oficialmente el pasado 12 de mayo, ya muestra sus primeros efectos. Entre las principales consecuencias destacan el incremento de las temperaturas y la disminución de las lluvias en la vertiente del Pacífico.

De acuerdo con los pronósticos, entre junio y agosto las lluvias acumuladas en esa región podrían reducirse entre un 15 y un 20 por ciento, con especial incidencia en el denominado Arco Seco, donde provincias centrales como Herrera y Los Santos registran retrasos en el establecimiento de la temporada lluviosa.

Asimismo, aclaró que El Niño no implica la desaparición total de las lluvias, sino períodos más prolongados de sequía interrumpidos por eventos de precipitación intensos y de corta duración.

Las autoridades consideran que uno de los sectores más vulnerables será el agropecuario, debido a la reducción de la disponibilidad de agua para cultivos y ganado, especialmente en las regiones más propensas a la sequía.

Ante ese escenario, el Gobierno nacional creó una Comisión Interinstitucional de Alto Nivel encargada de coordinar acciones preventivas y de respuesta frente a los efectos del fenómeno, que se prevé que afecte a otros sectores claves como el sistema de abastecimiento de agua potable y el sector energético.

Los pronósticos indican además que las temperaturas máximas podrían situarse entre 36 y 38 grados Celsius en algunas zonas del país, mientras que la sensación térmica podría superar los 44 grados debido a los elevados niveles de humedad.

T|PRENSA LATINA