
La investigación sobre el robo en el Museo del Louvre conoce un nuevo giro. Varias semanas después del suceso del 19 de octubre de 2025, que conmocionó al célebre museo parisino y al Estado francés, las pesquisas adquieren una dimensión internacional con la aparición de una pista belga considerada seria por los investigadores.
Según el diario Le Parisien, el análisis de los teléfonos de varios sospechosos originarios de Europa del Este, especializados en el robo de mercancías, permitió poner de manifiesto comunicaciones y conexiones que apuntan a vínculos directos con Bélgica.
Las comunicaciones, las fotografías presentes en los teléfonos, en particular de la galería de Apolo, donde fueron sustraídas las joyas de la Corona, los desplazamientos y ciertos contactos identificados, orientan ahora a la Policía hacia esta nueva zona geográfica, considerada un posible punto de apoyo de la red implicada.
Ante estos elementos, investigadores franceses se han desplazado a Bélgica para continuar sobre el terreno sus pesquisas. Se están llevando a cabo comprobaciones, en particular sobre el entorno de los sospechosos ya identificados en Francia, pero también sobre eventuales cómplices o receptadores que puedan haber participado en la organización del golpe.
Este giro refuerza la hipótesis de un comando que actúa por encargo de patrocinadores internacionales muy adinerados o de redes criminales altamente especializadas. Paralelamente, las autoridades francesas continúan sus investigaciones en territorio nacional, en particular para identificar al conjunto de los miembros de la red y comprender la organización global de la operación.

El botín sigue desaparecido
Los delincuentes entraron en la galería de Apolo el domingo 19 de octubre a las 9:00 y robaron, en pocos minutos, un botín valorado en 88 millones de euros.
En particular se llevaron un collar de diamantes y esmeraldas ofrecido por Napoleón a la emperatriz María Luisa, joyas vinculadas a las reinas María Amelia y Hortensia del siglo XIX, así como la tiara de perlas y diamantes de la emperatriz Eugenia, esposa de Napoleón III.
Por el momento no se ha recuperado nada, pero según un periodista de Le Parisien y otro del diario belga l’Avenir, esta semana podría celebrarse una declaración con sospechosos franceses, algunos de los cuales estarían «dispuestos a revelar la ubicación de las joyas robadas» para reducir su condena.
T/Euronews

