El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas ha celebrado este lunes una reunión de emergencia en torno a la situación en Líbano marcada por reproches generalizados al partido-milicia chií libanés Hezbolá y a la
ofensiva militar israelí por parte de Líbano, Francia y Rusia, así como por la acusación desde la ONU a Israel de violar «la soberanía e integridad territorial de Líbano» con su invasión.

El debate lo ha abierto la subsecretaria general de Asuntos Políticos y Consolidación de la Paz y de Operaciones de Paz, Martha Ama Akyaa Pobee, quien ha descrito la situación de Líbano como «sumamente alarmante» citando el avance de las tropas terrestres israelíes hacia el norte, en territorio libanés, y la intensificación de los ataques de Hezbolá en zonas cada vez más profundas de Israel.

Apuntando a la expansión de la invasión israelí y a los ataques con drones, explosivos improvisados y misiles tierra-aire de Hezbolá, Pobee ha advertido que «estos acontecimientos marcan una escalada peligrosa y
alarmante», alegando que socavan directamente el acuerdo de cese de hostilidades anunciado por Estados Unidos el 16 de abril y debilitan los frágiles esfuerzos diplomáticos para reducir la tensión».

La subsecretaria ha considerado la presencia de Israel al norte de la frontera como «una clara violación de la soberanía e integridad territorial de Líbano» y de la resolución 1701 –cuya aprobación data de 2006 y que
exhorta al fin de las hostilidades entre el partido-milicia chií libanés Hezbolá e Israel–, e insistió en que «las fuerzas israelíes deben retirarse al sur de la Línea Azul», que separa ambos países.

Por otra parte, ha reclamado el desarme de Hezbolá y otros grupos armados no estatales y ha reivindicado que «las Fuerzas Armadas libanesas sean la única fuerza armada legítima en Líbano». Al tiempo, ha argumentado que «se debe dar espacio a los esfuerzos diplomáticos para que tengan éxito».

T/Europa Press