Los futuros del petróleo registraron una caída superior al uno por ciento y se encaminaron a su mayor pérdida semanal desde principios de abril, impulsados por los reportes sobre un posible acuerdo entre Estados Unidos e Irán para prolongar el alto el fuego.

En las operaciones de la jornada, los futuros del crudo Brent con entrega en julio presentaron un descenso del 1,1 por ciento, equivalente a 1,04 dólares, situándose en 92,67 dólares por barril, mientras que el crudo estadounidense West Texas Intermediate (WTI) retrocedió 1,26 dólares, es decir un 1,4 por ciento, alcanzando los 87,64 dólares por barril.

Analistas financieros explicaron que el sentimiento predominante en el mercado apunta a la conclusión del conflicto de tres meses y a la existencia de un convenio en el horizonte, una narrativa que podría continuar empujando las cotizaciones hacia la banda de los 80 dólares por barril.

La volatilidad reciente responde de forma directa a las señales sobre el fin de las hostilidades y la eventual reapertura del estratégico estrecho de Ormuz, un corredor marítimo crítico por donde transita aproximadamente una quinta parte del suministro global de petróleo y gas natural licuado.

Actualmente, el volumen de tráfico por este paso representa una pequeña fracción de sus niveles habituales debido a que la guerra ralentizó las actividades de exploración y producción en la región, obligando a los productores a detener parcialmente las operaciones para gestionar problemas de almacenamiento.

Informes especializados advierten que la reactivación plena de la infraestructura y el aumento de la capacidad operativa de las refinerías locales será un proceso gradual, considerando que parte de las instalaciones sufrieron afectaciones materiales debido a los ataques perpetrados durante las primeras etapas del conflicto.

Esta parálisis en el sector energético se vincula de manera directa con las agresiones e interferencias extranjeras en la región, por lo cual el embajador permanente de Irán ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Amir Saeid Iravani, afirmó ante el Consejo de Seguridad que Estados Unidos posee la responsabilidad directa por el sabotaje económico y las acciones ilegales en el estrecho de Ormuz.

Durante un debate abierto de alto nivel sobre la seguridad y protección de las vías navegables, el diplomático rechazó de forma categórica las acusaciones infundadas formuladas por algunas delegaciones occidentales contra Teherán, señalando que solo buscan desviar la atención de los actos internacionalmente ilícitos cometidos por Washington y sus aliados.

Iravani aseveró que las acciones de la nación persa en el estrecho son legales y se ajustan rigurosamente a la legislación internacional. En su intervención, denunció que la inestabilidad marítima actual deriva de la campaña terrorista militar y del conflicto bélico a gran escala e injustificada que ejecutan Estados Unidos e Israel contra su país.

El diplomático alertó que este conflicto abierto viola la Carta de las Naciones Unidas y el derecho internacional, poniendo en riesgo la seguridad de la navegación y amenazando la paz de la región. El representante iraní subrayó que el estrecho de Ormuz se militarizó para respaldar asaltos militares y trasladar equipos dirigidos a cometer acciones hostiles contra la soberanía de Irán.

Asimismo, condenó que la Casa Blanca ejecute un supuesto bloqueo marítimo mediante el cual se apodera de buques mercantes iraníes y detiene a sus tripulaciones. Iravani recordó que según resoluciones de la Asamblea General de la ONU de 1974, estas acciones constituyen el delito de piratería y equivalen a actos de agresión formal.

T| TELESUR