Tras el cierre de campaña, Colombia comenzó la semana electoral con la apertura de 253 centros de votación en 67 países, que estarán abiertos entre el 25 y el 31 de mayo para una diáspora de 1.414.661 sufragantes. Más de la mitad de los colombianos registrados para votar en el exterior está en Estados Unidos y España.

Al interior del país, más de 41 millones de votantes están llamados a sufragar el domingo 31 de mayo para elegir al sucesor del presidente izquierdista Gustavo Petro para el periodo 2026-2030.

De los 12 aspirantes inscritos, los favoritos en las encuestas son el izquierdista Iván Cepeda, del oficialista Pacto Histórico; el abogado y empresario de derecha que se presenta como independiente, Abelardo de la Espriella; y la derechista Paloma Valencia, del Centro Democrático.

Cepeda, quien se presenta como el candidato de la continuidad de las políticas sociales del Gobierno Petro declaró que, si llegara a ganar, su eventual gobierno será de «justicia social y equidad (…) Nuestro segundo gobierno progresista tendrá una prioridad profundamente humana: poner el Estado al servicio de quienes han sido excluidos, olvidados o descartados», manifestó.

El aspirante izquierdista hereda el descontento ciudadano por algunas deudas del Gobierno Petro, como la fallida política de «paz total», un intento del Ejecutivo para entablar diálogos con los grupos armados ilegales del país que no funcionó. Los críticos de Cepeda lo acusan de tener vínculos con líderes del ahora extinto grupo guerrillero FARC, acusaciones que él siempre ha rechazado.

Para llegar a la Casa de Nariño, Cepeda deberá imponerse ante Abelardo de la Espriella, un empresario y abogado de 47 años que ha prometido recortes de impuestos, inversiones en minería y energía, así como una ofensiva militar contra los grupos armados ilegales y el narcotráfico.

Sus críticos lo acusan de defender a imputados como el empresario Alex Saab, deportado a Estados Unidos la semana pasada para enfrentar cargos como testaferro y operador financiero del derrocado presidente venezolano Nicolás Maduro.

Entretanto, Paloma Valencia, ahijada política del expresidente Álvaro Uribe, ha prometido desmantelar la política de «paz total» de Gustavo Petro, para instaurar un modelo de «seguridad total» basado en el fortalecimiento de la fuerza pública, el control territorial y el fin de los beneficios a grupos armados al margen de la ley.

La senadora, de 48 años, aboga por reducir impuestos a las empresas y reactivar la exploración de hidrocarburos, incluido el fracking.

T/France 24