
Estados Unidos e Irán se encuentran en una fase crítica de negociación para alcanzar un memorando de entendimiento que ponga fin a las hostilidades. El principal objetivo inmediato es reabrir el estratégico estrecho de Ormuz, un corredor marítimo vital por donde circula una quinta parte del petróleo mundial y que actualmente sufre un bloqueo que ahoga la economía regional.
A pesar de que los equipos diplomáticos reportan avances significativos hacia un borrador «de principios», la retórica pública de los líderes muestra posturas inflexibles.
Donald Trump ha dejado claro que no tiene prisa por firmar y que solo aceptará un pacto «grande y significativo» que sustituya por completo el acuerdo nuclear de 2015, utilizando el estrangulamiento económico como su principal baza.
Aunque aseguró que su acuerdo sería muy diferente al Plan de Acción Integral Conjunto negociado durante el Gobierno de Obama e insistió en que sería “exactamente lo opuesto”, Trump dijo que nadie conoce los detalles completos y que el acuerdo “ni siquiera ha sido totalmente negociado todavía”.
Por su parte, el gobierno de Teherán ha pedido a su población no caer en lo que denominan «el farol» de Trump. Los portavoces iraníes insisten en que el tiempo corre en contra de Washington y aseguran que la República Islámica no cederá ante amenazas ni presiones externas, manteniendo intactas sus líneas rojas en la mesa de diálogo.
En el plano institucional iraní, la administración del presidente Masud Pezeshkian ha recordado que cualquier documento técnico consensuado carece de validez real sin el visto bueno definitivo del líder supremo, Mojtaba Jamenei. Esto añade una capa de complejidad burocrática y política que relativiza el optimismo de los anuncios inminentes de la Casa Blanca.
Para complicar el panorama, factores externos como la presión de Israel amenazan con dinamitar el incipiente acercamiento. Sectores de la extrema derecha israelí exigen romper las negociaciones y presionan para retomar una ofensiva militar masiva contra los aliados de Irán en el Líbano, lo que mantiene el borrador de paz bajo una constante volatilidad.
Los precios del crudo Brent cayeron el domingo casi 1,5 % a alrededor de US$ 99 por barril y el crudo estadounidense bajó casi 5 %, a alrededor de US$ 92 por barril.
La caída de los precios del petróleo en el contexto de que un acuerdo incluiría la reapertura del estrecho de Ormuz, que ha permanecido prácticamente cerrado al flujo de petróleo desde que EE.UU. e Israel comenzaron la guerra el 28 de febrero. Aproximadamente el 20 % de todos los suministros de petróleo pasan por el estrecho de Ormuz.
Reacciones
El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, respondió públicamente este domingo por primera vez a los reportes sobre un emergente acuerdo entre EEUU e Irán para poner fin a la guerra y afirmó que “Irán nunca tendrá un arma nuclear”.
El mensaje fue publicado en X junto a lo que parecía ser una imagen generada con inteligencia artificial de Netanyahu y el presidente de EE.UU., Donald Trump.
Trump y Netanyahu hablaron el sábado después de reportes sobre avances hacia un memorando de entendimiento entre EE.UU. e Irán, en medio de preocupaciones israelíes de que un acuerdo limitado enfocado en extender el cese del fuego y reabrir el estrecho de Ormuz no aborde los temas centrales para Israel, principalmente el programa nuclear iraní y sus reservas de uranio enriquecido.
T/Narkys Blanco

